El programa La Linterna de Cope realizaba el especial ‘Cómo trabajamos en España’ para conocer cómo son los empleos en nuestro país. Uno de los protagonistas del reportaje era Luis, gerente sevillano del taller Runner 4×4, un taller de reparación de vehículos 4×4 multimarca, que explicaba su compleja situación como uno de los más de tres millones de autónomos que hay en nuestro país…
Comentaba sus cuentas y lo difícil de seguir adelante con su negocio, teniendo en cuenta todos los costes a los que tiene que hacer frente: Hacienda, empleados, gastos, etc. “Ser autónomo es ser un esclavo”, comentaba, unas declaraciones que dan pista de gravedad de la situación…
«Ser autónomo es vivir asfixiado el resto de tu vida»
Luis empezó con el taller en el año 1985 y garantiza que ser autónomo “es como tirarse al río o dejarte colgado de un árbol”. Y mencionaba los motivos.
En primer lugar, el horario, muy diferente al de sus dos empleados, que llevan trabajando en el taller más de veinte años. Ellos “echan 8 horas y media cada día y, los viernes, 5 y media, más o menos 48 horas a la semana”; él trabaja “todos los días, de lunes a domingo. Mis vacaciones son los fines de semana, el puente de la Inmaculada, la Semana Santa, tres o cuatro días de Feria… Yo no sé todavía lo que es irse 15 días de vacaciones, y tengo 70 años”.
Después mencionaba todos los gastos que asume el taller. Señalaba que cada tres meses tiene que pagar el IVA: “En total se llevan 5.000 o 6.000 euros de IVA”, a lo que se le suma el IRPF o las retenciones de los trabajadores, más los dos sueldos, “3.000 euros más 1.500 de seguros sociales”, más la luz, el agua, el IBI o la cuota de autónomos, aunque, por su edad, su caso es particular: “Yo estoy pagando de cuota 27 euros. Antes eran 300, pero como debería estar jubilado, pago 27”.
En la entrevista Luis se sincera y asegura que le dan ganas de dejar el negocio, pero no encuentra a nadie a quien traspasárselo: “Fíjate cómo será que yo esto lo doy a cambio de nada. Con que me paguen el alquiler de la nave, que es mía, les doy el taller con los clientes y todo, pero no quieren”.
Mientras tanto, y a pesar de que asegura, por lo que vive en su taller, que ser autónomo es “vivir asfixiado el resto de tu vida”, seguirá abriendo por sus empleados: “Yo sigo con esto por ellos. Me da pena porque llevan conmigo muchos años. Voy a intentar, si puedo, jubilarlos a ellos”.



