
El acusado le solicitó a su socio diversas cantidades de dinero para alquiler del local (5.500 euros) y compra de coches, «sin intención de reintegrárselas ni compartir el dinero procedente de la venta de los vehículos», según detalla el citado diario.
«Por el contrario el acusado, se apoderaba de los vehículos para su posterior venta, simulando la firma del socio C.M.O., tanto en los documentos privados de compraventa como en las posteriores solicitudes de transferencias presentadas ante la Jefatura Provincial de Tráfico».
El perjuicio total ocasionado a su socio ascendió a 7.750 euros. Hay que sumar otros cuatro pagos de entre mil y casi dos mil euros que estafó a otros tantos clientes a los que nunca llegó a reparar sus vehículos, apareciendo en algún caso sobre ellos incluso diferentes desperfectos.
Por ello, además de la pena de cárcel y la multa económica, se enfrenta al pago de una indemnización a su socio (7.750 euros) y a cuatro clientes (entre mil y dos mil euros).



