Hace un par de semanas Asetra y Aprotalleres anunciaban la creación de una nueva coalición como nueva vía para negociar con las aseguradoras. En un comunicado, invitaban a sumarse a todas las patronales. Fagenauto, Ganvam y Cetraa se negaron, argumentando que la Alianza por la Carrocería era el marco establecido para ello. Quince días después, estas tres entidades anuncian la creación de SAME, una entidad creada para defender los intereses del taller en Europa.
Y aunque pueda parecer que se trata de una respuesta al camino iniciado por Asetra y Aprotalleres, no lo es en absoluto entre otras cosas porque la naturaleza de ambas coaliciones es completamente diferente. Una, más local, busca ‘coger el toro por los cuernos’ en la relación entre los talleres y las aseguradoras; y otra, la recién creada SAME, con vocación europea abordará el sector de forma más global.
No es que ambas cosas no compitan entre sí, es que pueden incluso alimentarse y servirse la una a la otra.
Dicho esto, hay más análisis que hacer.
El hámster en la rueda
Hablando durante los últimos días con diferentes profesionales del mundo asociativo, me sorprendía lo que a veces las formas les importan: “Es que no son formas de hacer las cosas”, argumentaban para explicar por qué el anuncio de la coalición entre Asetra y Aprotalleres no terminaba de gustarles.
Y puede que no fuera la manera más ortodoxa de poner en marcha una nueva coalición, pero estaría bien no confundir al enemigo igual que no estaría de más asumir que la Alianza por la Carrocería no ha servido de nada por ahora -veremos en qué queda la denuncia contra las aseguradoras en Bruselas- y que al margen de alguna que otra reunión -Mapfre y poco más- se trata de un proyecto moribundo que demoraba lo que ya no puede esperar más. Igual así hasta se reactiva, quién sabe.
Y es que si ni siquiera por ejemplo las actuales conversaciones con Mutua Madrileña se realizan en el marco de la Alianza -son Cetraa, Conepa y Aprotalleres quienes las encabezan-, ¿qué sentido tiene ‘respetarla’?
Porque puede que para algunos de los presentes en la Alianza el conflicto con las aseguradoras no sea un tema troncal, pero a otros les va la vida en ello. Es el caso de Aprotalleres, que no tiene otra razón de ser que esa; y parece que ahora también el de Asetra, que con Eduardo Ferreras -empresario al frente de un histórico taller de carrocería- ha renovado su empuje en esta materia. A ellos les aprieta el zapato y tratan de hacer lo que haga falta para que el interés por resolver las cosas se reactive. Me parece muy bien, porque es lo que necesitamos.
Llevamos muchas décadas de reuniones con las compañías de seguros siendo ninguneados. Conepa y Cetraa, Cetraa y Conepa. En las aseguradoras no los respetan. Se les recibe en reuniones de las que no se saca nada en claro, emplazándolos a otras de las que sacarán lo mismo. Es el hámster en la rueda.
Y aún hay quien se pregunta por qué el taller se siente tan lejos de las asociaciones. Los siente lejos, porque lo están. Lejísimos. Y no se enteran. Y nace Aprotalleres, claro. Y nacen otras tantas que ocupan el hueco que ellos dejan, que es muchísimo.
La pedagogía, el arma definitiva (‘ejem’)
Poco después del nombramiento como presidente de Cetraa de Miguel Pérez Carballo, charlábamos en una entrevista. Y él hablaba del problema talleres-aseguradoras.
Y creía que el conflicto tenía solución. Yo le preguntaba qué iban a hacer para cambiarlo y la respuesta sorprendía: “Pedagogía”. ¿En serio? Y tan en serio: “Tengo fe en hablar (…) Creo que sí se puede llegar a acuerdos con las compañías (…) No soy partidario de las guerras”-. ¿Y si la pedagogía no funciona?:- “Pues ya estudiaremos un plan ‘B”.
‘Yo, si fuera usted, lo iría preparando’, fue mi respuesta.
Y puedo entender que ese sea el mensaje de quien es nuevo en el cargo, ¿pero qué hay de los Luis Ursúa y compañía? ¿Esa es la estrategia que asumen? En mi labor como periodista he tratado de buscar respuesta, llamándolos de forma directa e incluso gestionado el contacto a través de la agencia que dirige su comunicación para entender qué piensan acerca de todo lo que está sucediendo. Sin suerte, no ha habido manera. No han querido responder y quizá en el silencio esté la respuesta.
El caso es que si ese es el planteamiento, ¿sorprende que haya quien busque una coalición diferente de la Alianza?
Yo haría lo mismo…
Que pregunten a los talleres de carrocería cuál sería su postura. Pues eso.



