«Mis ojos se quedan petrificados al leer esta noticia: “Antonio Huertas, presidente de Mapfre, doctor ‘honoris causa’ por la Universidad de Salamanca”. Y creo que se han equivocado, pero no. La noticia es cierta…
Como estoy falto en este tipo de nombramientos, primero me instruyo en la materia e investigo para conocer un poco más sobre este nombramiento, así como sobre aquellos que lo recibieron en los años anteriores:
· Sergio Mattarella, presidente de Italia desde 2015, abogado y juez de la Corte Constitucional.
· Emmanuelle Charpentier, microbióloga y bioquímica, premio Nobel de Química en 2020.
· Rafael Nadal, creo que no es necesario explicar quién es este monstruo del deporte español.
· Eulalia Pérez, filósofa y profesora dedicada a la investigación en ciencias, tecnología y género.
· Miguel de Unamuno… casi ‘ná’.
Y muchísimos más personajes ilustres de nuestro país y de fuera de él, gente que ha hecho muchísimo por la ciencia, la medicina, las letras, el arte, la cooperación y, sobre todo, por la humanidad.
Y este año, pues, se lo han otorgado a este señor: Antonio Huertas, presidente de Mapfre, que en su discurso de nombramiento dijo literalmente: “El seguro no es solo un producto financiero, es el ejercicio privado de solidaridad más sofisticado que ha creado el ser humano”.
Y a mí me ha dado que pensar… ¿De qué solidaridad está hablando? La solidaridad la tendrá con su junta y con sus allegados, porque lo que es con los miles de talleres que reparamos los vehículos a sus asegurados, más bien nos está sacando la sangre.
Otra lindeza, leída también en los medios que se hacían eco de esta noticia: “El presidente de Mapfre destacó que la incertidumbre es uno de los principales frenos al desarrollo, especialmente en regiones con altos niveles de informalidad económica, lo que se traduce en una alta vulnerabilidad para sus habitantes. En este contexto, puso de relieve el papel del seguro como mecanismo de mutualización del riesgo que favorece la inversión, el ahorro y la estabilidad social”.
‘Regiones con altos niveles de informalidad económica’, o sea, pueblos o ciudades donde somos unos tiesos, entre los cuales me incluyo, y de donde nunca saldremos hacia delante con compañías como la que usted representa.
Y por ello hay ‘una vulnerabilidad para sus habitantes’, lo que traducido al castellano antiguo quiere decir que, si su compañía y sus hombres de negro, a los que tiene aleccionados, realizaran las valoraciones justas y pagaran el precio de mano de obra como es debido, ya no tendríamos tantas vulnerabilidades y tendríamos un poco más de solvencia.
En mi propio taller, año 2000: 21,43 €/h. En el año 2026: 25,75 €/h.
¿Cómo quiere usted que yo salga de la vulnerabilidad si no me paga ni para encender la luz? ¿Cómo pretende que un pueblo, una ciudad, genere riqueza si con sus tarifas no llegamos ni para comprar grapas? ¿Cómo pretende que salgamos adelante si con su baremo de pintura no hay ni para limpiar la pistola?
Mire, señor: las riquezas se generan con trabajo y pagando bien ese trabajo, creando empleos y pagando bien a esos trabajadores, que a su vez generan más riqueza… Pero si a mi taller y a los miles de talleres de España les da usted limosnas, ¿quién va a contratar a nadie? ¿Quién va a comprar herramientas de última generación? ¿Quién va a ampliar sus negocios? ¿Quién puede hacer nada con sus limosnas? ¿Me lo explica?
Tiene usted muchos más premios y reconocimientos nacionales, lo cual respeto, y le doy mi enhorabuena porque no dudo, además, de que serán merecidos todos ellos, pero… amigo, den al taller lo que es del taller… que, además, creo que no lo ha pisado en su vida; corríjame si me equivoco.
Me despido de usted dándole la enhorabuena de nuevo por tal distinción. Que la disfrute y que lo escrito por este humilde aprendiz de chapista no le quite el sueño, como nos pasa a tantos miles de trabajadores de este sector por su compañía».




Suscribo totalmente todo el contenido del post de mi amigo Francisco José Rodríguez. Mapfre la peor…