Hace aproximadamente un mes, aprovechando que iba a Madrid a impartir una formación y que las fechas coincidían (eran justo los dos días anteriores), me organicé para asistir a los niveles I y II de los cursos de perito de carrocería de Vasic.
Por cierto, Jon, el formador de Vasic, es también bloguero de esta casa. Sus cursos son un antes y un después para todos los talleres que asisten. Y no lo digo yo, lo dicen todos los talleres que asisten. Poco tienen que ver con los cursos que puedes hacer en Cesvimap o Centro Zaragoza, desde mi punto de vista.
Si no los has hecho, la probabilidad de que todos los días te estén pagando de menos en tu casa es altísima.
Sustituye en la frase anterior «pagando de menos» por «robando» y «casa» por «taller» y vuélvela a leer.
Seguro que ahora se entiende mucho mejor.
Volviendo al tema del asunto. Durante el curso fui consciente, una vez más, de lo importante que es tener y saber manejar las armas de tu “enemigo”. En concreto, fue la primera vez que me explicaron el manejo de Digital Paint y cómo los peritos de Mapfre pueden hacer magia en las valoraciones.
No somos conscientes de que los peritos se están formando continuamente sobre el manejo de plataformas y baremos. Y menos aún de que tocando dos o tres cositas te pueden bajar 200 o 300 euros una valoración. Lo peor de todo es cuando lo hacen y no te enteras.
Un dato:
Éramos 12 talleres/alumnos en la formación, ¿sabes cuántos talleres NO tenían siquiera una plataforma de valoración tipo Solera o GT? Cuatro.
Me recuerda a las películas de indios y vaqueros. Por supuesto, los indios somos nosotros, los talleres. Viene el perito a nuestra casa con un rifle y nosotros nos defendemos con flechitas.
Yo estaba repitiendo los cursos. Ya los había hecho años atrás, pero da igual. Siempre aprendes algo nuevo. Sin embargo, todavía hay muchos talleres que cuando les plantean asistir a una formación piensan «qué me van a enseñar que yo no sepa». Así nos va…
Una última cosa. La frase con la que te tienes que quedar de todo este artículo:
La información es poder.
Hasta la vista tallerista!




En la época de la crisis inmobiliaria había muchas personas que decían «el banco me ha estafado». Personas que sin tener ninguna formación financiera entraban a negociar con un banco una hipoteca, materia en la que este último es experto y además jugaba con sus cartas. Gente que, en ocasiones, ni siquiera habían leído los términos del contrato que estaban firmando.
Hoy en día decimos que «la aseguradora roba», y luego nos encontramos talleres que ni siquiera tienen herramientas de valoración (1 de cada 3 en el texto del artículo), o que piensan que lo saben absolutamente todo del negocio y no le dan la importancia a la formación que se merece.
Está claro que si entras a un negocio, debes conocer las herramientas y los procedimientos con los que negociaras con tus clientes y proveedores, de lo contrario luego vendrán las quejas.
Con lo que no estoy de acuerdo es en la designación en el texto de «el enemigo». ¿Qué culpa tiene la aseguradora si es experta en su materia y vela por su negocio? Yo entiendo que si a un taller no le interesa negociar con una aseguradora, cortará relaciones y buscará trabajo con más rentabilidad, de lo contrario tendrá que entender y dominar las reglas del juego y entrar a negociar con todo lo bueno y lo malo.
Formación: rotundamente sí, pero en reparación, peritación, finanzas, marketing, rrhh….