Iván Martín, gerente de Talleres y Grúas Martín (Zamora) y finalista en varias ediciones del VMP del Taller se estrena como bloguero y lo hace abriendo un controvertido pero interesante melón… ¿Debe el taller cobrar las diagnosis?
«Vehículos cada vez más tecnológicos, cada vez más inversión en utillajes, formaciones y documentación para simplemente poder llegar a una conclusión concreta de lo que le puede pasar a un vehículo.
A menudo, cuando coincido en formaciones con compañeros de profesión, sale el tema y en muchas ocasiones oigo lo siguiente: “yo las horas que dedico a encontrar la avería no las facturo”. Es un tema delicado, controvertido, y como saben los que me conocen que no me dan miedo los charcos, pues ¿por qué no arrancar mi blog metiéndome en uno?
Pero antes de nada, me gustaría analizar de dónde venimos. Nos han enseñado, o se ha extendido mejor dicho, que un buen mecánico resolvía o concretaba de dónde venia un problema simplemente por oído, por experiencia, o por ese sexto sentido que en muchas ocasiones pienso que tenemos los que nos dedicamos a este oficio. Y realmente antes era así, aunque todas esas horas dándole vueltas al problema en la cama no se tuvieran en cuenta, ni esos días lejos de la familia formándose y preparándose tampoco…
Profesionales que lejos de tener una base académica se habían hecho a sí mismos desde abajo y como antes se hacía: entrando de aprendices, lavando piezas, barriendo el taller y mirando cómo trabajaba el oficial. Así es como empezaban los grandes profesionales, esos que te decían de oído dónde estaba el problema en ese 127, o en ese r18.
Pero a ese nivel y a ese buen hacer poco a poco se le iba dando menos importancia, hasta llegar a los tiempos en los que dedicabas las horas que fueran necesarias a localizar un problema sin reflejarlas, en la mayoría de casos, en la factura.
Eso al final no es un trabajo gratuito. Y esa herencia que en algunos casos estaba justificada -porque, como digo, ahí es donde los grandes profesionales marcaban la diferencia-, tenía una justificación, una formación y un trabajo detrás que debía ser valorado; no solo con el reconocimiento del cliente o el orgullo de sentirse un buen profesional, sino también con una remuneración. Esto, lamentablemente degeneró hasta que esto último no se daba… por desgracia, lo vi demasiado a menudo en mi casa.
¿Pero y ahora qué? Los tiempos han cambiado, ahora sí que el poder llegar a una conclusión de por qué un vehículo está teniendo un problema requiere invertir en medios, tanto materiales como humanos, muy importantes. Pero es que si esto se hace bien, además, supone un ahorro considerable al cliente, tanto en inconvenientes como en el coste final de la reparación, ahorrando piezas innecesarias y futuros problemas derivados de una reparación en la que la principal causalidad no ha sido resuelta.
¿Por qué entonces esto no se debe cobrar? Sean las horas que sean… Cuando acudimos a una consulta privada, ¿no se nos cobran todas las pruebas que nos hace el medico? Y el veterinario, ¿no hace lo mismo con cada prueba necesaria para llegar a un diagnóstico?
Pues señores, mi opinión es que un técnico -porque creo que aunque no podemos dejar de llamarnos mecánicos, aunque sólo sea por respeto a los que nos trajeron hasta aquí- debe asumir que a día de hoy la tecnología nos está obligando a un paso más y debe ir acostumbrando a los clientes a que en sus vehículos intervienen profesionales.
Creo que ese trabajo de búsqueda, investigación y documentación debe ser reconocido. Y es triste, pero el reconocimiento se valora cobrando por ello. No podemos regalar todo el esfuerzo que supone que ese cliente tenga la tranquilidad y confianza de que su vehículo va a ser reparado en base a un diagnóstico eficiente, y no solo no va a pagar un recambio de más, sino que encima esa avería no se le va a reproducir en el futuro.
Tenemos que aprender a valorarnos y a poner en valor nuestro oficio y nuestro buen hacer. Y eso pasa por no regalar nuestro tiempo.
Creo además que todo esto cuando se explica bien, el cliente lo valora y se profesionaliza nuestro trabajo y nuestra imagen.
Valorémonos nosotros mismos todas esas horas invertidas en formación, en preparar una intervención en un vehículo -sí, eso también lo hacemos, igual que un buen cirujano-, esos días lejos de la familia en cursos, toda esa inversión en medios, el estrés mental de una falla complicada en un vehículo…
Así que esto, no dejando de ser un artículo de opinión y considerando válidas las de cada profesional del sector porque todos tenemos nuestras particularidades, la mía es que sí, que los diagnósticos se deben cobrar, igual que hace un médico, un dentista, un veterinario, o cualquier profesional que se tenga que valer de diferentes pruebas para llegar a una conclusión en un problema.
No veo por qué un técnico en automoción debería ser menos.
Y ahora está en todos nosotros llevarlo a cabo de una manera honesta y profesional para que además lo podamos convertir en un valor diferencial en nuestros negocios».




Bien explicado… sobre el año 2000 me dijo mi jefe de taller: «Antonio, el conocimiento hay que pagarlo. Y así es, con los años he aprendido a no regalar ni el conocimiento , ni el tiempo, ni la experiencia que tengo en este mundo. Es más, he aprendido que si regalas tu trabajo (esto suele pasar sobre todo cuando empezamos con nuestro negocio) devalúas tu profesionalidad y suelen pensar que no eres lo suficientemente apto. Si cobramos esta inversión tan grande que hacemos los talleres, aparte de recuperar algo de esta inversión, ponemos en valor nuestro oficio, profesionalidad, experiencia y nos da un toque más serio y transparente. ¡Saludos Ivan y buen comienzo!
Bueno. , en realidad profesionales de la mecánica hoy en día hay muy pocos , la mayoría son unos quita y pone piezas y no tienen ni idea , esa es la verdad