Anoche, mirando las redes antes de dormir, vi algo que me dejó dándole vueltas a la cabeza.
Una marca que siempre había apostado por gente del sector a la que yo respetaba, gente que transmite oficio, respeto y valores de taller… ha empezado a colaborar con perfiles que, sinceramente, dentro del sector muchos no vemos como referentes.
No voy a decir nombres. Ni de la marca ni de las personas.
No es mi estilo señalar ni generar polémica. Bastante ruido hay ya.
Pero sí me hizo pensar.
Porque cuando una marca decide con quién se asocia, no solo está buscando seguidores o alcance. Está mandando un mensaje. Y más aún cuando el enfoque parece ir hacia el público joven.
Y ahí es donde me pregunto:
¿De verdad queremos que los chavales que puedan estar pensando en ser mecánicos vean como referente a alguien que ha crecido a base de polémica, ruido o espectáculo?
El sector ya tiene bastantes problemas como para que además confundamos lo que es ser profesional con lo que es ser viral.
Yo he tenido la suerte de estar en ferias como Automechanika en Frankfurt, de sentarme en mesas con responsables de grandes marcas dentro del entorno MVP, y cuando se habla cara a cara con mecánicos reales, salen cosas muy buenas.
Se sacan conclusiones. Se escuchan necesidades. Se construye sector.
Y recuerdo una comida concreta con una responsable de comunicación de una marca importante. En aquella mesa estábamos sentados siete mecánicos. En un momento dado nos lanzó una pregunta muy directa:
¿Qué os parecería ver a nuestra marca colaborando con tal persona?
No hubo debate. No hubo medias tintas. Los siete respondimos prácticamente al mismo tiempo:
“En mi taller no entra un producto más vuestro.”
Sin levantar la voz.
Sin amenazas.
Sin faltar al respeto.
Pero con claridad.
Porque el mensaje que se transmite importa.
Por eso me cuesta entender que luego, desde un despacho de marketing, se tomen decisiones que parecen desconectadas de la realidad del taller.
Entiendo que los departamentos de comunicación hacen su trabajo. Y seguramente lo hacen bien en términos de números, estadísticas y alcance, pero el taller no es solo números.
El taller es oficio. Es reputación. Es dignidad profesional.
Y eso no siempre se mide en seguidores.
Yo tengo muy clara mi manera de actuar ante esto.
No me vais a ver vídeos criticando. No entro en guerras. No hago sangre. No creo en el daño gratuito.
Porque precisamente así es como algunos han conseguido la visibilidad que hoy tienen.
Mi forma de responder es más sencilla.
Si una marca decide apostar por algo que considero dañino para la imagen del sector, simplemente dejo de trabajar con ella.
Sin ruido.
Sin ataques.
Sin campaña en contra.
Pero con coherencia.
Y sí, aunque tenga distintivos suyos en el negocio. Si no me siento identificado con la dirección que toman, prefiero quitarlos antes que hacer como que no pasa nada.
Creo que aquí también tenemos responsabilidad los talleres.
Hoy todo está medido. Las marcas saben perfectamente cuándo venden más y cuándo venden menos. Si los profesionales reaccionáramos con coherencia ante este tipo de decisiones, el mensaje también llegaría.
No hace falta gritar. Hace falta actuar.
No es una crítica destructiva. Es una reflexión.
Porque el sector que dejemos a los que vienen detrás dependerá de lo que normalicemos hoy.
El taller no necesita influencers, necesita referentes.
Y yo, personalmente, quiero que el referente siga siendo el trabajo bien hecho, el respeto y el compromiso con el oficio.
Lo demás… es ruido.




Los resultados no los dan los focos ni los seguidores… los dan las manos manchadas, las horas dándole vueltas y el empeño de dejar el coche fino.
Buena reflexión.
Exacto, se necesitan referentes, no » influencers».
Mi referentes fueron mis profesores, pero el principal fue mi padre, profesional de este oficio, me transmitió los valores de ser honesto y humilde; y eso se aprende con formación, trabajo y experiencia.
Y sí, todavía hay esperanza con las nuevas generaciones.
que bonito comentario el tuyo compañero, muchas gracias por compartirlo
Tienes toda la razón Iván, pero hay veces que también hay que dar voz de esos sucesos a los que te refieres, pues a veces no llega a todo el sector.
También quiero dar todo la razón a Cardiocar y a Jaorgunez, sí, hacen falta referentes siempre pero pienso que hay que darles visibilidad y voz a esas personas que se lo curran con humildad, dedicación y respeto por su trabajo, pues a los jóvenes no les llega esos referentes por las noticias ni por el aire…. Falta difusión del sector para que esos referentes de los que hablamos no sean solo los padres, un conocido o el taller de la esquina, si no también esas personas que como he dicho antes, se lo curran día a día….. Un saludo al sector!!