«Hay una queja que lleva años circulando por el sector como si fuera verdad incuestionable. La repiten las patronales, la cuentan los medios, la escuchan los que toman decisiones: faltan mecánicos. Concretamente, entre 15.000 y 20.000 técnicos, según los datos que manejan las asociaciones. Un agujero enorme, dicen. Un problema estructural. Una crisis sin solución inmediata.
Y puede que tengan razón. Pero me permito una pregunta antes de aceptarlo como dogma: ¿hemos buscado esos mecánicos donde realmente están?
Porque yo creo que una buena parte de ellos ya trabajan en los talleres. Solo que nadie les ha dicho cómo aprovechar su tiempo.
Permitidme explicarme con números, que es como mejor se entienden estas cosas.
El 78% de los talleres españoles tienen uno o dos empleados. El 37% no tiene ningún asalariado. Son negocios pequeños, familiares, que funcionan a pulso y a pulmón. Con intención de dar credibilidad a esta sensación, busqué y encontré un estudio de GT Motive publicado por Autopos ya en 2015, realizado sobre más de 500 talleres. Dicho estudio concluyó que la media de mecánicos por taller es de tres, pero que con 2,5 sería suficiente para atender el trabajo disponible. La razón de ese excedente, según el propio estudio, es «una ineficaz estructura, la falta de herramientas de gestión y de eficiencia y la necesidad de una mejor organización en las órdenes de reparación».
Leed eso otra vez, por favor. Con calma.
Ya lo tenemos documentado desde hace tiempo: la productividad media real del taller en España se mueve alrededor del 65%. Eso significa que de cada 100 horas que un técnico está en el taller disponible para trabajar, solo 65 se convierten en horas facturadas. Las otras 35 se las lleva la desorganización, las esperas, los tiempos muertos entre órdenes, la falta de planificación y, en demasiados casos, la ausencia absoluta de cualquier herramienta que mida qué está pasando ahí dentro.
El índice de productividad de un taller debería encontrarse en torno al 85-90%, que es la proporción entre el tiempo invertido en trabajos facturables respecto a las horas de presencia. Estamos hablando de un objetivo razonable, alcanzable, que ya han conseguido talleres perfectamente normales con ganas de organizarse y datos sobre la mesa.
Hagamos ahora un ejercicio sencillo. El sector de la reparación da trabajo en España a cerca de 140.000 personas. Si esos profesionales pasaran de rendir al 65% a rendir al 75%, estaríamos generando el equivalente a más de 21.000 técnicos adicionales sin contratar a nadie. Solo poniendo en orden lo que ya existe. Solo facturando lo que ya se trabaja.
Curioso, ¿verdad? Que el número casi coincida con esos 20.000 mecánicos que el sector lleva años diciendo que no encuentra.
No estoy diciendo que el problema de la falta de relevo generacional no exista. La edad media de los profesionales del sector supera los 45 años y la falta de relevo generacional es urgente. Eso es real y preocupa, y mucho. Pero antes de salir a buscar mecánicos al sector industrial, a reconvertir torneros o a traerlos de otros países, tal vez deberíamos preguntarnos qué estamos haciendo con los que ya tenemos.
Porque el diagnóstico no es nuevo. La segunda mayor preocupación del sector, solo superada por la necesidad de alcanzar una rentabilidad adecuada, es la falta de profesionales. Dos problemas que aparecen en el mismo ránking y que, sin embargo, nadie ha relacionado todavía de forma honesta. La falta de rentabilidad y la falta de mecánicos comparten causa: la misma desorganización que hace que un taller necesite tres personas para hacer el trabajo de dos y media.
Me resulta difícil no ver la ironía. Llevamos años con titulares que alertan de que faltan técnicos, mientras los que ya están producen a un ritmo muy por debajo de sus posibilidades. No porque sean malos profesionales. No porque no quieran. Sino porque nadie se ha tomado en serio medir qué pasa entre que el coche entra por la puerta y sale con la factura firmada.
Un taller que mide su productividad, que planifica las órdenes de trabajo, que sabe cuántas horas tiene disponibles y cuántas va a poder facturar esa semana, no necesita más gente de la que tiene. Necesita usar bien la que tiene. Y eso, que parece de sentido común, sigue siendo una rareza en la mayoría de los negocios de este sector.
La solución a la supuesta crisis de profesionales no empieza en las escuelas de FP, aunque allí también haya trabajo pendiente. Empieza en la gestión. En la organización. En dejar de asumir que tener el taller lleno de coches equivale a estar bien. Empieza cuando alguien se sienta a calcular cuántas de esas horas que entran por la puerta están saliendo convertidas en facturación real.
El mecánico que nos falta, en muchos casos, ya está en el taller. Solo que lleva años perdiendo tiempo por falta de planificación, sin que nadie lo haya medido y sin que eso haya incomodado a nadie.
Mientras no miremos ahí, seguiremos hablando de 20.000 mecánicos que necesitamos encontrar. Y cada año, la cifra seguirá siendo la misma».




Voy a compartir contigo mi opinión, la de alguien que ya roza los 40 años en activo. No lo menciono para colgar laureles sobre mis canas, sino para que se entienda el peso específico de dicha opinión.
Me considero validado tras tanta batalla….
Si bien es cierto que es absolutamente imprescindible medir TODO, y lo digo con mayúsculas para reforzarlo, y con la experiencia de quien se quedó boquiabierto cuando empezó a haceros caso, no es tan «sencillo» como podría parecer tras leer tu exposición.
Y aqui me refiero exclusivamente al personal. A la productividad. A la eficiencia de los mismos….
Que deberia hacer un taller, cuando pone los medios adecuados, la formación necesaria, las condiciones idóneas, y aún así, sus operarios siguen en ese 65 % de efectividad (con suerte).
¿Despedirlos?, ¿contratar en la champions del taller?, ¿esperar al mercado de verano a ver si queda libre alguna estrella con brillo aún?.
Cuando tienes claro que no es el salario, ni el horario, ni el ambiente, ni las instalaciones, ni nada de lo que tu puedas modificar, ¿cuál es la conclusión?. Cuando puedes demostrarle a un operario que tú, como profesional del oficio, puedes cumplir los tiempos, asegurar el estándar de calidad, eliminar trabajos repetidos, etc, y aún así la única respuesta que recibes son evasivas, excusas , o como me dijo el último, un «pues hazlo tu», ¿cual es la solución?
Hay mucha, mucha gente, que no rinde mas porque no quiere o no le conviene. Habrá otros que se deslomen para sacar adelante el trabajo y les paguen poco y mal, habrá quien no mata a su jefe para no ir a la cárcel, habrá muchos casos y tipos diferentes, pero las preguntas están ahi…
En lo últimos tiempos solo escucho hablar de efectividad, de ratios, de tiempos, de análisis de datos, de medir, pero siempre enfocados al propietario, al gerente , al jefe de taller, al autónomo que tiene a su cargo tres o cuatro nóminas cada mes…
Y cuando tu parte esta lista, ¿que queda por hacer?
Me falta esa parte de aprender, para aún con ello, ser el mas ignorante de la clase….
DE LOS MEJORES COMENTARIOS QUE HE LEIDO EN MUCHO TIEMPO,DESPUES DE TENER TODO CORRECTO,QUE QUEDA?PUES NADA PORQUE YA NO ESTA EN TUS MANOS Y ESO ES LO PEOR,AHORA ES MUY BONITO DAR LECCIONES DE PROGRAMAS DE GESTION ,FORMACION,PRODUCTIVIDAD Y BLA BLA BLA,PERO NINGUNO DE ELLOS ESTA EN LA PALESTRA A DIARIO,ES DECIR NI TIENEN UN TALLER Y NI LO VAN A TENER EN SU VIDA Y SI LO HA TENIDO SU PADRE ELLOS YA NO TRABAJAN EN EL SECTOR ,ES MUY BONITO OPINAR PERO LO BONITO ES ESTAR TOREANDO UN SALUDO
Un saludo desde la palestra amigo Roberto en la que estoy desde el año 98 y en la que sigo ya que no se hacer otra cosa. Lamento tener que salir a desmentir ese estereotipo que al parecer esta instaurado que dice que el que hace formación o consultoría lo hace desde la ignorancia y que no pisa realidad. Hay grandes profesionales en esta parte del sector aportando mucho contenido de calidad y que además están en el barro.
Y si, como todos me he encontrado con los que no dan más aunque se lo pongas todo. No puedo pedir más al empresario que organiza bien, da herramientas y no obtiene resultados. Pero si al que por no hacerlo no obtiene el retorno adecuado de su equipo. Por que en algo si estaremos todos de acuerdo, hay muy buenos mecánicos en este país a que si? Ayudemos pues al talento que tenemos para que brille (a ese incluso vale la pena incentivarlo) y así el que no esté a la altura que al menos quede retratado y podamos tomar decisiones al respecto. Gracias por leernos y expresar vuestras opiniones que siempre valoramos y nos hacen crecer.
Yo nunca hubiera plasmado mejor la realidad del día a día del taller.No se trata de pagar más a los operarios ni problema de horarios ni instalaciones inadecuadas,simplemente es porque es muy difícil aumentar la productividad porque los operarios no quieren y al final lo dejas correr porque no puedes estar todo el día en lucha .Es difícil motivar a los empleados para aumentar la productividad.Como bien dice el compañero esa parte queda de explicar y si la explican yo estaré muy atento.Saludos
Buenos días,en mi opinión parte de el problema que vive el sector de la automoción y demás sectores técnicos de este país,es que nuestros oficios aparte de la cualificación en centros escolares,tiene un plus añadido que es la experiencia en los mismos.
Esa experiencia no se aprende en los centros de formación,esa experiencia se aprende en el centro de trabajo.
Yo me jubilare pronto y como yo muchos mecanicos cesarán su actividad profesional y se perderá un gran activo de profesionales super cualificados,a los que no se nos a facilitado nunca tener en el taller a estudiantes,o aprendices, a los cuales les podríamos haber pasado toda nuestra experiencia para que ellos se capacitasen en el oficio de una manera más profesional.
Aparte tengo que decir,que el ser técnico en España no está bien remunerado,sencillamente cobra más el estado por trabajador que tienes en nomina ,que el que realmente se gana su salario.
Hay que conseguir que los talleres pequeños podamos tener chavales para enseñarles un oficio muy bonito y cuando estos chavales estén preparados,deberían de cobrar el doble de lo que hoy en día cobran.