La reciente Gala de la Movilidad y la Automoción celebrada en Zaragoza fue el escenario donde las principales voces del sector del automóvil en España se dieron cita para abordar los desafíos y oportunidades que enfrenta nuestra industria. El evento, que contó con la presencia de figuras destacadas como el ministro de Industria, Jordi Hereu, y el presidente de Aragón, Jorge Azcón, estuvo marcado por discursos contundentes y mensajes que resaltaron la necesidad de adaptarse a un entorno global cada vez más competitivo, y en el que el eléctrico acabará teniendo su hueco «sí o sí».
El presidente de ANFAC y de Renault Group España, Josep María Recasens, abrió la serie de intervenciones con un análisis directo de la situación actual. Por un lado, subrayó la desventaja competitiva a la que se enfrenta Europa respecto a países como China, donde los costes salariales y de electricidad son inferiores.
“En Europa se compite con un coste salarial un 40% más alto que en China, donde además el coste de la electricidad es un 30% inferior. Allí además son más de mil millones de personas trabajando seis días a la semana en turnos de doce horas diarias. Aquí somos cerca de trescientos millones con unas jornadas muy distintas”, comparaba Recasens, resaltando las diferencias entre Europa y el país asiático.
Y como son evidentes, instaba por tanto a las Autoridades a tomar medidas antes de que sea demasiado tarde, estableciendo un marco competitivo que haga posible que las empresas europeas operen en igualdad de condiciones. De lo contrario, advertía que se estaría poniendo en riesgo la supervivencia de toda la industria: “¿Hay que preocuparse? Si. ¿Hay que rendirse? No”, dijo con contundencia.
Otro de los puntos centrales de su intervención fue el la evolución del mercado hacia el coche eléctrico. Recasens se mostró categórico. Afirmaba que el cambio es inevitable: “El futuro es eléctrico sí o sí, o también, que no le quepa duda a nadie”. Aunque reconoció que la transición hacia el vehículo eléctrico ha estado más impulsada por imposiciones regulatorias –como las que someten a los fabricantes de vehículos a multas multimillonarias en caso de no cumplirse– que por la propia demanda de los consumidores, defendió que, con la apuesta sobre la mesa en los últimos años, no entra en los planes dar marcha atrás.
En relación a los precios, Recasens destacó que la tecnología eléctrica aún está en sus primeras etapas en Europa y que por eso es más cara, pero de igual manera señalaba los esfuerzos que grupos como Stellantis o VW están haciendo para «lanzar muy pronto utilitarios con un precio en torno a los veinte mil euros…”, un gesto que contribuirá a una mayor democratización del coche eléctrico en Europa.



