Este vehículo, un Mitsubishi Outlander PHEV, es capaz de suministrar a un coche eléctrico energía suficiente para recorrer unos quince kilómetros. Lo haría en apenas veinte minutos. Si bien, puede ampliar esa recarga, ofreciéndole energía para que pudiera llegar hasta el siguiente punto de recarga o a su destino final.
En este sentido el vehículo del RACC incorpora un software de gestión de recarga que evalúa la energía que es necesario traspasar al coche al que presta asistencia en función del modelo de vehículo a recargar y la distancia que a continuación necesite recorrer.
El equipo que incorpora este taller móvil permite recargar cualquier vehículo eléctrico del mercado, sea cual sea el conector que incorpore.
Un taller móvil desarrollado en colaboración con la empresa Applus y que, antes de tener que ir de nuevo a la base para recargar energía, podría realizar múltiples carga en vehículos que así lo necesitaran.
El RACC ha comenzado a incorporar vehículos eléctricos en su flota de coches taller. Hoy en día prestan su servicio en Barcelona, aunque está previsto ampliar su zona de actuación y su número, a medida que crezca su autonomía.



