El Periódico de Extremadura ha publicado un artículo que muestra cómo, detrás de las cifras, hay personas. Es el caso de Fernando Gómez, un mecánico cacereño cuya historia expone una realidad cada vez más visible en la posventa del automóvil: profesionales que han levantado su vida alrededor del oficio y que, llegada la jubilación, encuentran dificultades para dar continuidad a sus negocios.
Fernando entró a trabajar en el taller situado en la Ronda del Matadero, junto al barrio de San Blas de Cáceres, el 1 de agosto de 1977. Ese mismo día cumplía 17 años. Casi medio siglo después, el mecánico cacereño sigue vinculado al mismo local, hoy bajo el nombre de Talleres Nove, en referencia a sus hijas Noelia y Verónica.
El relevo generacional en el taller, una asignatura pendiente
El taller pertenecía originalmente a Celedonio Vecino Montero, a quien Fernando recuerda con afecto. En 1991, tras años de trabajo en el mismo espacio, decidió quedarse con el negocio en propiedad. Desde entonces, el local ha seguido funcionando en el mismo emplazamiento, lo que le lleva a pensar que podría ser uno de los talleres más antiguos de Cáceres en activo en la misma ubicación.
Fernando nació en 1960 y comenzó a trabajar muy joven. Antes de entrar en el taller pasó por la conocida como ‘Universidad del Madruelo’, por Gómez Becerra, donde cursó maestría por las noches, y por las minas con Urbano Meléndez. Tenía apenas 15 años. Su trayectoria responde a una generación de profesionales para los que aprender un oficio fue una vía directa para incorporarse a la vida laboral.
Un taller con licencia, clientes e historia
Aunque Fernando ya está jubilado, continúa trabajando. No lo hace por falta de voluntad de cerrar etapa, sino porque bajar definitivamente la persiana supondría perder la licencia y, con ella, parte del valor del negocio.
El taller sigue teniendo actividad. Según explica, “hay demasiado trabajo y clientes”. El local cuenta con unos 110 metros cuadrados, patio trasero, capacidad para hasta cuatro puestos de trabajo y una ubicación céntrica. Fernando pide 130.000 euros por el negocio y defiende que quien lo adquiera se lleva “un taller funcionando, con licencia y con historia”.
Sin embargo, el comprador no termina de llegar. Han preguntado varias personas, pero de momento no se ha concretado ninguna operación. Sus hijas han seguido otros caminos profesionales, por lo que no existe continuidad familiar.
Una realidad común en la reparación independiente
El caso de Fernando Gómez evidencia la dificultad que afrontan muchos pequeños talleres para asegurar el relevo generacional en el taller. La falta de sucesores, el esfuerzo que exige el oficio y las nuevas exigencias técnicas y administrativas hacen que muchos negocios viables tengan problemas para encontrar continuidad.
Para el sector de la reparación, esta situación tiene una lectura estratégica. No se trata solo del cierre de un establecimiento, sino de la posible pérdida de experiencia, confianza local y tejido empresarial de proximidad. Talleres como el de Fernando concentran décadas de relación con clientes, conocimiento práctico y presencia en el barrio.
La despedida que aún no llega
Cuando imagina el último día, Fernando reconoce que le costará marcharse. En ese taller entró siendo casi un niño, aprendió el oficio, formó una familia y sostuvo su casa durante décadas de trabajo.
El día que aparezca un comprador, asegura que se llevará las fotos de sus nietos y una radio vieja. El resto de herramientas y maquinaria quedará en el taller.
Será una despedida sencilla, pero cargada de significado. En esa puerta de la Ronda del Matadero quedarán 48 años de oficio, madrugones, coches reparados y una vida construida alrededor de la mecánica.




Así es y sin solución
BUENO,ES TRISTE PERO YA ES LO HABITUAL EN EL SECTOR,ESTE HOMBRE CREO QUE YA HA LLEGADO A TRABAJAR MAS QUE MUCHOS DE LOS QUE ESTAN POR VENIR Y CREO QUE ES HORA DE CERRAR CICLO PERO ESTA CLARO QUE NO HAY GENTE QUE QUIERA LLEVAR UN TALLER Y MENOS HOY DIA ,ESTE SECTOR ESTA PASANDO DE DAR PENA A SENCILLAMENTE DAR ASCO,NO HAY RELEVO,NO HAY GANAS ,HAY MUCHOS CONTROLES,MUCHAS OBLIGACIONES,MUCHOS CLIENTES SABELOTODO,MUCHO CUÑADO,TODO EL DIA ES UN NEGOCIO QUE REQUIERE UNA FORMACION Y UNA ADQUISICION CONSTANTE DE MAQUINARIA PARA ESTAR AL DIA SIN PARAR ,LO CUAL EN OTROS NEGOCIOS NO ES ASI CONSTANTEMENTE,EN FIN SE JUNTA DE TODO UN POCO,PERO NO SE VA RESOLVER NADA,SE VA A AGRAVAR EN MENOS DE 5 AÑOS LOS TALLERES VAN A DAR UN VUELCO DE 180 GRADOS ,ESPERO QUE ALGUIEN COMPRE ESTE TALLER PERO LA COSA ESTA COMPLICADA,UN SALUDO