La primera llamada a revisión del Cybertruck se produjo en enero de 2024, apenas unas semanas después de las primeras entregas, por un defecto en los limpiaparabrisas que podía afectar a la visibilidad en condiciones de lluvia. Le siguieron, en marzo, otras dos campañas: una por un posible fallo en los pedales del acelerador, que podían quedar atascados por una pieza de goma mal ensamblada, y otra por el riesgo de desprendimiento de los embellecedores del maletero.
En abril, Tesla notificó un nuevo problema relacionado con el sistema de dirección, que podía presentar una respuesta irregular en maniobras de baja velocidad. En junio, fue el turno de una actualización obligatoria de software para corregir un fallo en la cámara de visión trasera, que podía no activarse correctamente al engranar la marcha atrás.
A lo largo del verano de 2024, las llamadas se multiplicaron: en julio, por un fallo en los cierres del portón trasero; en agosto, por una posible pérdida de presión en los frenos; y en septiembre, por problemas en los cinturones de seguridad de las plazas delanteras.
El año 2025 no ha sido más tranquilo. En enero, Tesla detectó un defecto en el ajuste de los paneles laterales, que podía afectar a la estanqueidad del habitáculo; en marzo, una actualización de software obligatoria por fallos en el control de tracción; en mayo, una campaña por riesgo de sobrecalentamiento en el sistema de carga; y la más reciente, en noviembre de 2025, por una posible desactivación inesperada del airbag del pasajero.
En total, doce intervenciones en menos de dos años, lo que convierte al Cybertruck en uno de los modelos más revisados en la historia reciente de Tesla.
Un modelo complejo y difícil de fabricar
El Cybertruck se presentó como el vehículo que marcaría una nueva era para la marca. Sin embargo, su carrocería de acero inoxidable, su estructura angular y la combinación de materiales inédita han supuesto un desafío técnico constante para las líneas de montaje. A ello se suma la necesidad de desarrollar software específico para funciones avanzadas, que en muchos casos ha requerido correcciones posteriores a través de actualizaciones OTA.
La propia Tesla reconoce que parte de las incidencias derivan de un proceso de fabricación todavía en fase de ajuste. Elon Musk llegó a admitir públicamente que la producción del Cybertruck era “una pesadilla logística”, por la cantidad de piezas y calibraciones únicas que necesita cada unidad.
Musk se asegura la permanencia al frente de Tesla
Mientras tanto, el consejo de accionistas de Tesla ha aprobado el pago de un bonus de 56.000 millones de dólares a Elon Musk, con el objetivo de garantizar su continuidad en la compañía. Se trata del mismo paquete retributivo que había sido anulado por un tribunal de Delaware a comienzos de año, y que los accionistas han decidido ratificar tras la amenaza del propio Musk de abandonar Tesla si no se mantenía el acuerdo.
La votación llega en un momento delicado para el fabricante, que afronta una ralentización en la demanda de vehículos eléctricos y la presión de la competencia china, mientras intenta mantener su imagen de marca tecnológica y de vanguardia.
Entre la innovación y la fiabilidad
El caso del Cybertruck pone de manifiesto las dificultades que implica combinar diseño radical, innovación tecnológica y procesos de producción a gran escala. Los talleres oficiales y los servicios técnicos especializados se han convertido en pieza clave para gestionar la cascada de campañas y actualizaciones que exige un vehículo con tanta complejidad técnica.
Aunque Tesla confía en resolver las incidencias a través de sus canales de software y asistencia remota, las cifras muestran que el equilibrio entre vanguardia e ingeniería práctica sigue siendo un reto pendiente.



