La reparación de coches eléctricos requiere maquinaria y formación técnica muy diferente a la aplicada en los vehículos de combustión. Sin embargo, la mayoría de los talleres españoles todavía no están preparados para ello. El motivo está claro: todavía no hay suficientes coches eléctricos en el parque como para que a un taller le resulte rentable equiparse y formarse para recibirlos.
Este desfase frena la expansión de un mercado que, pese a su crecimiento, sigue siendo minoritario. Ante unas ventas aún limitadas, muchos talleres independientes no sienten la necesidad de invertir en equipos y formación costosa para atender una demanda que aún es marginal.
Las matriculaciones de vehículos electrificados (eléctricos puros e híbridos enchufables) aumentaron casi un 97% interanual en septiembre, alcanzando las 178.981 unidades, según datos oficiales. No obstante, la mayor parte corresponde a híbridos enchufables, lo que refleja que el salto hacia el eléctrico puro sigue siendo moderado. Para la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos (Ganvam) y la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (Aedive), este avance está empujando al sector a adaptarse, aunque, como recuerda el presidente de Ganvam, Jaime Barea, “el grueso del parque móvil sigue siendo de motor de combustión”. Y no hay que olvidar que, aunque las ventas de coches eléctricos siguen incrementándose, por norma pasan unos años hasta que el propietario de un coche nuevo empieza a llevarlo al taller multimarca.
Falta de profesionales y talleres dimensionados
Uno de los principales cuellos de botella es la falta de profesionales cualificados. Los talleres denuncian que no solo escasean los especialistas, sino también los aprendices que deseen incorporarse al oficio. Según Barea, en España existen unos 42.000 talleres dados de alta —de los que 34.000 permanecen activos— y la mitad de ellos cuentan únicamente con uno o dos empleados, lo que dificulta aún más la adaptación.
La Unión Europea mantiene su objetivo de prohibir la venta de coches de combustión a partir de 2035, pero el ritmo de formación de nuevos mecánicos especializados no acompaña ese horizonte. Faconauto alertó hace meses de que en la posventa española faltan más de 6.000 profesionales, una cifra que podría aumentar en los próximos años ante las jubilaciones y las nuevas competencias exigidas por los vehículos eléctricos.
La formación avanza, pero no convence a todos
Para intentar paliar esta carencia, el Ministerio de Educación ha puesto en marcha dos titulaciones específicas: el Curso de Especialización en Mantenimiento de Vehículos Híbridos y Eléctricos (2021), dirigido a titulados de Grado Medio de FP, y el Curso de Especialización en Mantenimiento y Seguridad en Sistemas de Vehículos Híbridos y Eléctricos (2022), orientado a titulados de Grado Superior. En el curso 2024/25 se matricularon 6.127 alumnos en estos programas.
No obstante, muchos pequeños talleres —donde el propietario suele ser también el mecánico y recepcionista— no contemplan gastar los 650 euros que cuesta el curso sin una entrada más evidente de vehículos eléctricos en sus instalaciones. “Prácticamente la totalidad de los usuarios de vehículo eléctrico acuden a los concesionarios de la marca para realizar sus revisiones”, señala el director técnico de Aedive, Javier Izquierdo.
Una transición que avanza más lenta de lo previsto
El avance del coche eléctrico en España se enfrenta así a una doble barrera: por un lado, la lenta renovación del parque; por otro, la falta de infraestructura y personal en los talleres para atender su mantenimiento. Mientras la formación intenta ponerse al día, el sector posventa se enfrenta al reto de no quedarse atrás en una transformación que marcará su futuro inmediato.



