Un comentario de Javier Ulacia en mi anterior blog -¿Por qué Ausin ya no se dirige públicamente a Mutua Madrileña?, rezaba el titular-, me hacía de nuevo reflexionar. Porque creo que su análisis es muy acertado.
El ex asesor externo de Ganvam, que desde 2009 a 2024 era nada menos que director general de la división ‘Auto’ de Cetelem, decía: “Esta noticia encierra un mensaje positivo que merece ser destacado: la voluntad real de entendimiento entre Aprotalleres y las compañías aseguradoras en beneficio del conjunto del sector (…) En un contexto complejo, donde los talleres afrontan presión en costes, rentabilidad y profesionalización, que existan espacios de diálogo y trabajo conjunto es, sin duda, una buena noticia”.
Y terminaba: “Ojalá este espíritu de cooperación marque el camino de futuras decisiones, acuerdos y modelos de relación. El sector necesita menos ruido y más trabajo conjunto. Esta noticia, leída en clave positiva, apunta precisamente a eso”.
Javier Ulacia daba en el clavo en muchos sentidos. Y partía, como es lógico pensar después de que desde Aprotalleres se hayan relajado los mensajes públicos contra Mutua, de la premisa de que ambas partes hubieran mantenido una reunión con el propósito de acercar posturas en un camino de entendimiento. Y si fuera así -como parece que es-, ¿ahora qué?
Porque hasta ahora Mutua Madrileña no había reconocido a Aprotalleres como un ‘igual’ respecto a sus patronales homólogas Asetra -la madrileña de Conepa- y Cetraa. Como un representante válido como ‘voz’ sectorial.
Igual que tendría mucho significado que después de mucho trabajo -porque hay que reconocer su insistencia-, Juan Antonio Ausín hubiera logrado que lo escuchen. Y es que Mutua Madrileña no se lo ha puesto nada fácil, rehusando incluso contestar vía mail a los requerimientos para sentarse a hablar del director general de Aprotalleres. Que el gigante asegurador hubiera accedido a ese encuentro representaría una enorme batalla ganada para el directivo, que apuntalaría su posición como representante sectorial en las conversaciones entre talleres y aseguradoras. En resumidas cuentas: Cetraa y Conepa ya no pueden obviarlo.
Durante los últimos años, Aprotalleres ha ganado sonados pulsos a aseguradoras como Pelayo y Axa. Compañías ambas que en un inicio ni siquiera accedían a reunirse con el director general de Aprotalleres y que finalmente, después de sonadas campañas de presión mediática -¿nos suena de algo?-, no solo se reunían sino que accedían a negociar.
Si Mutua Madrileña también lo ha hecho, ¿no hay una reflexión que hacer? ¿No sería positivo aprovechar esa capacidad para ejercer presión?
Porque el caso no es reunirse, sino reunirse para conseguir algo y en este sentido los que hasta ahora han representado a los talleres tampoco es que hayan demostrado una gran eficacia. ¿Qué razón hay para no explorar nuevas vías, nuevas formas de hacer las cosas?
Asetra ha mantenido una relación histórica con Mutua… ¿y qué se ha obtenido de esa ‘cercanía’? Por su parte, Cetraa va a remolque en Madrid y en otras provincias los avances o no son o son insignificantes.
Las dos patronales que representan el ‘establishment’ deberían alimentarse con el aire fresco de quienes han demostrado tener las armas para haber doblegado la posición inicialmente muy beligerante de algunas de las más importantes compañías de nuestro país. Y pongo el ejemplo de Aprotalleres ahora, porque es el que tiene mayor vigencia, pero no se trata de solo de Aprotalleres: no descarto de la ecuación a otros que puedan sumar en este camino.
Si queremos resultados diferentes, ¿qué motivo habría que seguir haciendo lo mismo?
Y para seguir el hilo de mi anterior blog, algunas preguntas:
¿Los mismos que nos han traído hasta aquí son quienes van a sacarnos?
¿Los representantes sectoriales deberían responder a unos objetivos o nos conformamos con que lo ‘intenten’?
¿Estamos satisfechos con lo conseguido por las patronales hasta ahora? Si la respuesta es no, ¿qué hacemos?
No nos olvidemos de que los presidentes, las juntas directivas y los profesionales que trabajan en las patronales -secretarios generales, entre otros- deben responder a los intereses generales de sus asociados: los empresarios en este caso del taller. Y exigimos muchas cosas a las aseguradoras, ¿pero somos igual de exigentes con quienes nos representan? Igual habría que empezar por el principio.
Para seguir reflexionando…
E, insisto, como decía en mi anterior blog: creo que es momento de ‘empujar’ para impulsar un cambio. Un cambio radical.




No se negocia con los compañías , estamos en posición de exigir o que arreglen sus talleres que no tienen ni van a tener según está el tema