Faltan mecánicos y relevo generacional en los talleres. Nuestro sector tiene más de 170.000 trabajadores y genera un volumen de facturación superior a los 12.000 millones de euros anuales… pero necesita 15.000 nuevos profesionales.
Y es que, las cifras son preocupantes. La edad media de sus operarios es de 45 años: más del 11% se jubilará en los próximos cinco años y, el 24%, en los próximos diez, una situación todavía peor en el caso de chapistas y pintores: tienen 50 años de media y el 37,1% se retirará en la próxima década.
Con estos datos sobre la mesa, Enrique Fontán, presidente de CETRAA, ofrecía una entrevista a La Vanguardia analizando la complicada situación que atraviesa el sector en este sentido y por qué los jóvenes no encuentran atractivo el sector. Dejaba ideas muy interesantes…
Mano de obra extranjera… no es la solución
Tanto la de mecánico como la de chapista son profesiones que demandan relevo generacional, pues la media de edad es elevada y se jubilarán en los próximos años. Para paliar este problema, la confederación se ha lanzado a la búsqueda de mano de obra extranjera, sin embargo, Fontán asegura que la clave va más allá: lo que se necesita es atraer al sector a los jóvenes en edad de decantarse por una carrera.
Argumentaba por qué el sector es una buena opción por la que decantarse: “Es una industria sin desempleo, bien remunerada, tecnológicamente avanzada y donde no hay discriminación salarial. Trabajar en un taller hoy en día no es solo una profesión estable, sino también una oportunidad de futuro con gran potencial de crecimiento y desarrollo personal”.
Un potencial que, por supuesto, también quieren transmitir a las mujeres para que vean el oficio como una opción profesional rentable y viable, y se incorporen a él. Y es que, aunque cada vez son más, siguen siendo pocas.
¿Por qué no es atractivo el sector para los jóvenes?
Para Fontán el sector no es del todo atractivo para los jóvenes porque “seguimos arrastrando ciertos estigmas que ya no reflejan la realidad de nuestra industria”.
Se refería a la percepción de que trabajar en un taller implica “estar sucio todo el día, cuando, en realidad, la tendencia es que los talleres modernos cada vez se asemejen más a laboratorios por su nivel de limpieza, orden y tecnología” o hacer trabajos “que requieren una gran fuerza física o son exclusivamente manuales, pero hoy en día el trabajo en un taller está profundamente vinculado a los avances tecnológicos. Se necesitan conocimientos en informática y manejo de dispositivos electrónicos, ya que gran parte de los trabajos actuales implican diagnósticos electrónicos y el uso de tecnologías complejas”.
Pero además de los estigmas, para Fontán la FP también tiene su parte de responsabilidad en la falta de interés de los jóvenes. Su contenido, señalaba, necesita modernizarse para adaptarse a la nueva realidad: “Hace pocos meses nos reunimos con el Ministerio de Educación y nos ofrecimos a colaborar como intermediarios entre los centros de formación y los talleres para mejorar la formación y fortalecer el vínculo entre la educación y el mundo laboral. Además, propusimos formar a los docentes en el uso de nuevas herramientas y tecnologías emergentes como SERMI, PASS THRU, ADAS y vehículos autónomos”.
Tampoco la Administración ayuda…
Tampoco la Adiminstración ayuda a los talleres a formar y retener talento nuevo, de hecho, Fontán asegura que desde que desapareció la figura del aprendiz, que solía formar a jóvenes interesados en el sector, “la situación ha empeorado notablemente”: “Antes, los aprendices comenzaban desde abajo y podían progresar hasta convertirse en jefes de taller o de sección. Hoy, en cambio, muchos de los nuevos trabajadores llegan con escasa motivación y una formación limitada”
Esto tiene consecuencias para los negocios del sector: “Supone un gran coste para los talleres, ya que, entre las tablas salariales y la seguridad social, las diferencias entre un trabajador recién incorporado y un oficial son mínimas. Además, la realidad es que, a menudo, se requiere un año o dos para que un nuevo trabajador alcance un nivel aceptable de competencia. Todos estos factores provocan que a las empresas no les suela compensar la incorporación de alguien recién salido de la Formación Profesional”.
¿Y qué pueden hacer las Administraciones a.l respecto?: “Es fundamental que se ofrezca una Formación Profesional con un enfoque práctico mucho más fuerte, de modo que los estudiantes salgan realmente preparados para el mercado laboral”.
Los usuarios, también afectados
Pero la falta de profesionales no sólo perjudica al propio sector, sino también a los usuarios, especialmente, puntualizaba Fontán, en un momento en que el parque envejece y las demandas de reparaciones aumentan.
Y es que, si esta situación continúa empeorando, los consumidores podrían enfrentar varios problemas.
Por un lado, «la capacidad de los talleres para prestar un servicio eficiente y con garantías podría verse comprometida». Por otro, señalaba Fontán, podría «demorarse la prestación de los servicios, alargando los tiempos de espera para las reparaciones, algo que afectaría negativamente a la movilidad de los consumidores -que podrían quedarse sin sus vehículos durante más tiempo del esperado-» y podría «encarecerse el precio de los servicios del taller, ya que la alta demanda frente a una oferta limitada de profesionales incrementaría los costes de mano de obra”.
El resultado: “Todo esto podría llevar a una insatisfacción generalizada entre los usuarios y un deterioro de la confianza en el sector”, advertía.
Más retos de los talleres
La falta de mecánicos y chapistas no es el único problema que afrontan los talleres. “La necesidad de adaptarse a la digitalización y a las nuevas tecnologías que acompañan la evolución de los vehículos” es otra de sus preocupaciones.
La pérdida de rentabilidad en los talleres es otra de ellas: “La subida de los costes de la mano de obra y el aumento de los precios de los recambios han reducido los márgenes de beneficio. Esto, combinado con las presiones económicas derivadas de la inflación y la necesidad de actualizar equipos, pone a los talleres en una situación difícil”, explicaba Folntá, que no se olvidaba de mencionar la relación con las aseguradoras: “En muchos casos fijan los precios de la mano de obra sin respetar los costes establecidos por los talleres. Además, practican el “redireccionamiento” de los asegurados hacia talleres designados por ellas, atacando la libre competencia y limitando la capacidad de los talleres para operar de manera rentable y justa”, denunciaba.


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Esto ya se veía hace 10 años .El asunto está mucho peor de lo que se cuenta
Estoy de acuerdo con Pedro y se queda corto, pues hace años que este país padece falta de relevo generacional y trabajadores formados cuya capacidad de producción resulta inasumible por el elevado coste que los talleres pagan con salarios mínimos, obligados por nuevas leyes, a los chavales aún sin formar, a los que además hay que invertir en enseñarles el oficio. Y sobre todo, por el elevado gasto administrativo y en pagos de seguros sociales sin ninguna ayuda o bonificación que disminuya esa carga económica y padeciendo una voracidad recaudatoria del estado que no estimula precisamente a invertir en contratarlos porque se ‘comen’ el beneficio de otros que sí desarrollan su faena y generan producción y beneficios. Y se de lo que hablo, porque en estos últimos años han pasado por aquí varios chavales, cuatro de ellos haciendo las prácticas de FP en chapa y pintura.
Creo que has dado en el clavo con tu explicación. Yo llevo 30 años en el sector y estoy totalmente de acuerdo contigo en todos los puntos. Los chicos que vienen de FP llegan con escasa formación y todavía menos motivación. Por este camino vamos a muy mal.
los sueldos son de miseriaaa… ese es el gran problema te desmotiva… saber mucho y cobrar muy poco. Mejor ser político: 8000 sin saber nada.
Yo estoy de acuerdo, pero si vamos al fondo del problema sobre todo los talleres de chapa y pintura, que nuestros principales proveedores son las cías de seguros y nos pagan la mano de obra como les da la gana y los baremos se los inventan, cómo va a ser atractiva esta profesión si estamos muriendo de éxito con tanto trabajo.
Esto ya pasaba hace 20 años, salían de la FP y no tenían ni idea, y aún peor, las pocas ganas de seguir formándose. El taller pierde muchísimo tiempo y dinero, porque por convenio tienen un salario mínimo a cobrar y la Seguridad Social se luce con las bonificaciones, total, a contratas a uno recién salido de FP y pierdes mucho tiempo en enseñarle y dentro del poco interés que tienen, de diez puede que uno le ponga interés. A veces te hacen verdaderas burradas que después el taller tiene que responder por lo que hacen, un ejemplo: un cambio de ruedas, rajar una, y ¿quién la tiene que pagar? Pues el taller, no se te ocurra de descontar lo que te rompen y las averías que provocan intentando arreglar lo que tiene, un verdadero desastre. Nosotros hace ya muchísimos años que no cojemos ni uno, ni en prácticas. Esos meses que tienen que hacer son un verdadero desastre, interés mínimo y ni idea y el tiempo que se pierde con ellos a parte de todo lo que te estropean. DESASTRE TOTAL.
Desde que no hay la figura del aprendiz, todo fatal, la FP que imparten no sirve para el taller para nada. Y lo que no va hacer el taller, pagarles como a profesionales más Seguridad Social y demás impuestos y tener que perder tiempo y dinero en prepararlos y que tengas la suerte que sea una persona que le interesa el oficio, q no sea el típico que pase de todo que sólo quiere cobrar y pasar el tiempo, y se pase con el Whatsapp cada 5 minutos y por más que los avisas que no se puede estar trabajando con Whatsapp en mano, y pasan se todo, ni caso hacen del jefe y el colmo pagarlo como casi un profesional. Mal vamos.
Cuando no quede gente, que esta generación tenga que jubilarse, pues se cerrarán la mayoría de los talleres, imposible tener abierto un taller con esta gente, en dos meses lo tienes que cerrar a la fuerza por ruina, la ruina de que no te saben hacer nada y la ruina de tener que pagar las averías que te provocan. Pero como los gobernantes todo lo saben, que sigan así, el oficio que sea se aprende desde cero en la empresa. Pero que no pretendan ni el gobierno ni los chicos, que las empresas los van a formar y pagarles sueldos y seguridad social. QUE SIGAN ASÍ, AHÍ ESTÁN LOS RESULTADOS.
Los talleres que se abrían antes como autónomos con una ilusión ya no merece la pena, esto es mano de obra especializada y si quieres tener buenos oficiales les tienes que pagar bien y las compañías de seguros cada vez pagan menos. Los talleres se irán cerrando con la jubilación y cada vez quedarán menos y la gente no quiere ser autónomo, todos quieren ser funcionarios.
Buenos días, Yo hice un curso de caloríficas nivel 2 por la comunidad de Madrid (pagado por la comunidad ya que estoy en paro) tengo el certificado de profesionalidad y por no tener experiencia, nadie me da trabajo, porque todo el mundo pide 1 o 2 años de experiencia como mínimo.
Siento que perdí mi tiempo y la comunidad de Madrid el dinero con los 15 que hicimos el curso.
todo los comentarios son verdad como templos , pero nadie hace nada al respecto.
tengo un taller y soy autonomo a las compañias les va la vida en que el cliente no deje el coche en el taller
y luego o esta el problema que si solo tienes un operario por que el taller es pequeño, se acaban empoderando
y haciendo lo que les da la gana,, por que saben de la dificultat de sustituirlos, eso si no te cojen la baja y te obligan a cerrar ,