Vales hace su valoración acerca de cómo está actualmente la situación entre los talleres y las aseguradoras. Durante la primera parte de la entrevista se enfoca en desglosar precisamente el problema, para después ofrecer su particular valoración, así como el modo en que él está enfrentando algunos casos concretos. A continuación ofrecemos lo que dio de sí esa primera parte; pero si quieres leer la entrevista completa, puedes hacerlo pinchando aquí.
¿Cuál es la situación para los talleres de carrocería?
Estamos en una inquisición. No sé si es el término correcto para describirlo, pero esto comienza a parecerse a una dictadura por parte de las aseguradoras. Los talleres nos estamos quedando sin margen de maniobra por las imposiciones de las compañías. Estamos ahogados.
¿Por qué se produce esta situación?
Creo que mucho de todo esto empieza con la guerra de precios entre compañías de seguros. No entiendo cómo se puede asegurar un coche a todo riesgo por 400 euros con una franquicia de 300 cuando un faro de ese mismo coche puede valer 1.100. Así que lo que buscan ahora es abaratar costes y aprietan a los que realizamos las reparaciones. Dicho esto, también es cierto que muchos talleres están concertados con las aseguradoras y pactan unas condiciones, ahí ya no me meto. Aunque no lo entiendo, para mí es un error.
¿Su taller es concertado con alguna aseguradora?
Con ninguna. Yo me baso en la confianza de la persona que me trae las llaves del coche. Un cliente que es mío pero que mañana en lugar de estar asegurado en una compañía, por precio se va a otra. Hay muchos talleres que se hacen concertados por miedo a dejar de recibir trabajo de las compañías cuando en realidad son muy pocos los que reciben ese trabajo (hoy en día las aseguradoras pagan más del 95% de las facturas en los talleres de carrocería, pero no son capaces de redireccionar más del 20% del trabajo…). Aunque los talleres no somos el único gremio afectado por estas presiones de las compañías…
¿?
Que le pregunten a los peritos, por ejemplo.
¿Les presionan?
Sí; y no dicho por mí, sino por algunos de ellos. Pero es que es lógico: son autónomos en un porcentaje muy alto, las compañías les dan trabajo y cuando llegan al taller ‘muerden’. En este sistema hay muchos trabajos que las compañías derivan a terceros: las corredurías de seguros, los peritos, los talleres… A los primeros les condicionan para vender pólizas que incluyan la cláusula de derivación del vehículo a talleres concertados (entre otras cosas) y al segundo para peritar con arreglo a una serie de condiciones… El tercer implicado, el taller, lo tiene cada vez más complicado; la verdad es que lo están poniendo muy difícil.
¿En qué sentido?
El taller no concertado está condicionado por un sistema de trabajo que él nunca pactó con nadie. En mi taller, por ejemplo, no pueden imponerme un precio de mano de obra. Eso por un lado. Por otro, si un cliente quiere venir a mi taller nadie puede decir lo contrario. ¿Tiene algo firmado en póliza (se refiere a la cláusula de derivación del vehículo)?, ¿no?, ¿está obligado a llevar su coche a un taller concertado porque allí se realiza el trabajo más barato? No. Y es que lo más grave es que el problema suele pagarlo el usuario: yo me niego a concertarme porque no quiero trabajar con sus exigencias. Eso suele significar bajar la calidad de la reparación y al final el mayor perjudicado es el cliente. El usuario no puede pagar los platos rotos.
¿Y lo hacen?
Te voy a poner un ejemplo: tuve un caso con una aseguradora en la reparación de una defensa de un coche. El recambio valía 300 euros nuevo. El perito me dice que no, que se la va a llevar a una empresa para que la repare. Luego hablan en sus anuncios de que están montando recambio original… no hay por dónde cogerlo. Lo único que quiero es que la reparación salga bien, porque además la garantía de la reparación la da el taller. Le están mintiendo al cliente.
¿Es rentable un taller de carrocería hoy en día?
Cuesta mucho trabajo. Ya no sólo te tienes que preocupar de hacer una buena reparación; también de que no te quiten el trabajo (he tenido clientes a los que les han sacado literalmente de mi negocio) y de que te paguen lo que vale tu trabajo y los materiales. Y otra cosa son los tiempos de trabajo que te pagan por cada reparación. Ellos se basan en unos sistemas de trabajo que están homologados, pero es imposible que lleguemos a los tiempos que nos marcan. Yo brindo mis instalaciones encantado para que cualquiera de sus técnicos repare en esos tiempos. No llegaría, es imposible. Asumo que mis instalaciones no están 100% modernizadas y que a veces los talleres multimarca tenemos problemas para desmontar según qué piezas y que eso lastra en los tiempos, pero hay una serie de trabajos como la preparación de la pintura o la limpieza de la pistola que ellos no estipulan y que son importantes.
- Pincha aquí para acceder a la segunda parte de la entrevista.
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Dices toda la verdad,pero lo cierto es que seguimos las pautas de las aseguradoras,devemos tener presenta que es mejor hacer 4 reparaciones como es debido,a tener hacer trabajos que no son buenos para el cliente, ni dan credibilidad al taller
es una pena que este gremio no se ponga de a cuerdo.
NO TRABAJAMOS CON TODAS LAS ASEGURADORAS
Llegar a hacer una afirmación como esta, desde cualquier tipo de empresa, hacia un cliente como puede ser una aseguradora ( imaginen que ustedes tienen un bar y desde su derecho de admisión, rechazan la entrada de algunos clientes, afectando directamente a su cifra de negocios, pero repercutiendo en algunos otros beneficios no cuantificados, que aportan estabilidad o imagen a su negocio) es una decisión que, como en el ejemplo anterior, repercute de un modo objetivo en nuestra cifra de negocio, pero ante el abuso repetitivo de algunas aseguradoras, y de un modo subjetivo, beneficia a la calidad de la reparación (vehículo asegurado) al salario de los trabajadores y a la viabilidad de la empresa.
Estos beneficios comentados anteriormente, los podemos traducir contabilizando de una manera rápida la situación : Estas aseguradoras, condicionan de un modo directo a través de sus agentes de seguros del pueblo, la canalización de los vehículos al taller, a cambio de una comisión de cada reparación, de una reducción del tiempo necesario para reparar el vehículo, de una reducción de los materiales necesarios para restablecer el estado del vehículo a su aspecto anterior al golpe, y cuando el golpe supera un cierto importe, pues se declara siniestro total, concepto inexacto en algunas ocasiones que les aporta una reducción importante en el cierre del expediente.
Con todo ello, el coste de la reparación se sitúa en umbrales más próximos a finales de los años 90 que al 2017.
En este trascurso de tiempo, la luz, el agua, los impuestos, no han bajado, ni a las empresas ni a los particulares, además a las empresas se les han impuesto Nuevas Exigencias desde la administración (algunas necesarias, pero que todas implican un coste), como el reciclado selectivo, el impuesto por cada manguera contraincendios (que por otro lado no tienen la presión necesaria), la subida del seguro de responsabilidad, el seguro de los trabajadores, la subida de la materia prima (combustible, pinturas..etc.), los programas de gestión que nos hacen más eficaces y justos a la hora de presupuestar una reparación, y los salarios.
En este último punto y tras lo descrito anteriormente, el gasto no solo ha subido a las empresas, sino también en la vida de las personas. Todos los gastos de las empresas (incluido el salario de los trabajadores), se incluyen en el coste de la mano de obra. Esa mano de obra que algunas aseguradoras han reducido a umbrales de los años 90, y que como decía anteriormente, además te reducen el número de horas.
Es justo por tanto, y entendible, que el trabajador te pida un aumento salarial acorde al precio del mercado que le permita, tras el fruto de su trabajo, una calidad de vida suficiente para él y su familia; sin en cambio, la formula (menos ingreso, más gasto), es una fórmula que no les recomiendo ni a las empresas, ni a los individuos, ya que su resultado siempre será negativo.
Ante la problemática actual, no existe entidad, llamemos agrupación, gobierno central o sindicato, que haya logrado una solución al problema, que sin duda, repercute a la Pymes y a las familias, por eso nos acogemos a nuestro derecho de admisión y les decimos a estas aseguradoras:
“NO, AQUÍ USTEDES NO HACEN LO QUE QUIEREN.
NO, NUESTRO RESPETO POR LOS CLIENTES NOS IMPIDE HACER LA REPARACION BAJO CRITERIOS COMERCIALES”.
Lamentaré decirle a un cliente de toda la vida, con esa compañía no trabajo, te recomiendo que busques una aseguradora que se preocupe por ti, no solo por sus beneficios, pero el taller, individualmente o en colectivo, tiene que reaccionar de una vez ante este abuso silencioso.
Cesar Sanz.
Hola cesar soy Fran vales la persona de la entrevista me gustaría hablar contigo .talleres d3 981131818