La investigación, desarrollada por la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil de Cantabria, apunta a un funcionamiento coordinado entre el inspector detenido y dos grupos de personas que presuntamente derivaban vehículos concretos a su línea de inspección para facilitarles el aprobado. A los implicados se les atribuyen presuntos delitos de falsedad documental, pertenencia a grupo criminal y corrupción entre particulares.
Cómo se articulaba el presunto fraude en la ITV
Las diligencias arrancaron en enero de 2025, después de que varias investigaciones, en colaboración con responsables de Itevelesa, detectaran indicios de que determinados vehículos superaban la inspección pese a encontrarse en condiciones incompatibles con un resultado favorable. El foco se situó entonces sobre un inspector de una estación de ITV de Cantabria, al que se vincula con un volumen elevado de inspecciones aprobadas en vehículos con defectos graves.
Según la investigación, algunas de las personas ahora detenidas o investigadas pedían un número elevado de citas y, en ciertos casos, facilitaban en la solicitud el teléfono o el correo electrónico del propio inspector. De ese modo, las confirmaciones llegaban directamente a él y no al circuito habitual del resto de inspectores.
A partir de ahí, los agentes detectaron un patrón repetido: determinados usuarios acudían de forma sistemática a inspeccionarse con ese mismo trabajador, que además les asignaba informáticamente la línea en la que él se encontraba. Uno de los detenidos llegó, según la Guardia Civil, a presentar hasta doce vehículos que no eran de su propiedad y que pasaban siempre por la misma línea de inspección.
Vehículos con defectos graves que habían obtenido resultado favorable
Entre los episodios más significativos que sostienen la investigación figuran los de un camión y una furgoneta interceptados por una patrulla de Tráfico. Ambos vehículos circulaban con la ITV en vigor, pero presentaban deficiencias graves, por lo que fueron sometidos a una inspección técnica extraordinaria. El resultado fue desfavorable en los dos casos.
Además, la Guardia Civil ha constatado que varios vehículos que inicialmente habían recibido un resultado desfavorable por parte de otros inspectores acabaron superando la segunda inspección sin haber subsanado previamente los defectos señalados. Esa segunda revisión se realizaba, presuntamente, en la línea del inspector ahora detenido, que les daba el visto bueno.
Este punto resulta especialmente sensible para el sector, ya que la ITV constituye uno de los controles básicos para garantizar que los vehículos que circulan por carretera cumplen unas condiciones mínimas de seguridad. Que unidades con defectos graves pudieran obtener una inspección favorable introduce un riesgo directo para la seguridad vial y erosiona la confianza en el sistema de control técnico. Esta última valoración es una inferencia periodística a partir de los hechos investigados.
Un caso que vuelve a poner el foco sobre los controles del sistema
Tras una primera fase de diligencias, la operación culminó con la detención del inspector y de otras tres personas, además de la investigación de otras diez. La causa sigue abierta y no se descartan nuevas actuaciones, por lo que el alcance final del caso podría ampliarse.
El caso de Cantabria llega, además, pocas semanas después de que trascendiera otra investigación por presuntas inspecciones fraudulentas en una estación de ITV de Ondara, en la provincia de Alicante, lo que vuelve a situar bajo el foco la necesidad de reforzar los mecanismos de supervisión interna, trazabilidad de las inspecciones y control de los procesos digitales de asignación de líneas y citas.



