El trágico suceso ocurrido recientemente en un garaje de Alcorcón (Madrid), donde dos bomberos perdieron la vida en una explosión de la batería de iones de litio de un Porsche híbrido enchufable, ha vuelto a poner sobre la mesa la seguridad de este tipo de tecnología en determinadas situaciones.
Como ha informado Onda Cero, ante la creciente preocupación, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha querido lanzar un mensaje de prudencia. Declaraba el pasado lunes que el incidente «no determina» la necesidad de tomar decisiones inmediatas, como prohibir el estacionamiento de coches eléctricos en garajes subterráneos. No obstante, ha reconocido que desde el Área de Movilidad del Ayuntamiento se está trabajando para analizar estos siniestros y su frecuencia, con el objetivo de establecer criterios basados en datos.
Restricciones que ya se aplican
A pesar de la falta de normativa oficial en España, ya existen casos de restricciones específicas para vehículos eléctricos. Según recoge El Español, en el número 11 de la calle de los Relatores, en Madrid, un garaje privado ha prohibido expresamente el acceso de coches 100% eléctricos.
En la entrada del edificio, un cartel advierte: “Ante los posibles riesgos de incendio que supone un coche 100% eléctrico, está prohibido el acceso de dichos vehículos al garaje”. Esta medida, aseguran los responsables del aparcamiento, estaba vigente desde hace un mes, tras el incendio de un coche eléctrico en un garaje de la zona de Moncloa.
Los híbridos, en cambio, sí tienen permitido el estacionamiento, lo que demuestra que algunas comunidades de propietarios o empresas de gestión de parkings ya están diferenciando entre tecnologías a la hora de aplicar limitaciones.
En China…
Este tipo de restricciones no son exclusivas de nuestro país. En países como China, ya se han empezado a implementar medidas similares que limitan el acceso de vehículos eléctricos a ciertos aparcamientos subterráneos, especialmente en zonas donde las condiciones de ventilación o evacuación podrían dificultar la actuación en caso de incendio. Y es que en el país asiático ya tienen experiencia con ellos -el año pasado se matricularon casi 27 millones de vehículos, de los cuales casi 12 millones fueron eléctricos-.
En algunos casos, varios hoteles y complejos residenciales en China cuelgan un cartel a la entrada en el que se prohíbe completamente la entrada a este tipo de coches; en otros, muchos aparcamientos ha implementado medidas para se más seguros frente a los incendios por eléctricos: están al aire libre, donde el riesgo de propagación del fuego es menor y el acceso de los servicios de emergencia siempre va a ser más sencillo, cuando no tienen una mayor altura y cuentan con espacio suficiente para poder estacionar los coches con una distancia “de seguridad” entre uno y otro.
En otros casos, incluso, se ha decidido reservar un espacio exclusivo para ellos, más alejado de los coches con motor de combustión, así como colocar en sus plazas detectores de temperatura, una línea de agua con rociadores -en lugar de extintores, como primera medida antiincendios- y un sistema de vigilancia con cámaras las 24 horas del día que las monitoriza.
Un debate abierto
Todavía no se ha determinado el nivel de riesgo real que representan los coches eléctricos en comparación con los de combustión, pero lo cierto es que el comportamiento térmico de las baterías de ion-litio, especialmente en caso de fallo o impacto, plantea desafíos particulares en términos de prevención y extinción de incendios.
Mientras tanto, el debate continúa: ¿estamos ante casos aislados o ante una señal de alerta que requiere intervención legislativa?



