«¿Nos hemos vuelto tontos los mecánicos o qué?». Así arranca el vídeo publicado pro Quique, gerente de Talleres Piba (Daimiel, Ciudad Real) en sus redes sociales, que pone a las garantías de los recambios en el punto de mira. En este caso, según explica indignado, con una bomba de agua que ha comenzado a perder refrigerante apenas un mes después de su montaje y con con apenas 1.700 kilómetros. A ello se le suma que la bomba pertenece al sistema de distribución y su fuga ha provocado que el refrigerante alcance la correa, obligándole a sustituir nuevamente componentes y asumir horas de trabajo…
Durante el vídeo, el profesional ponía el foco en una cuestión que preocupa especialmente al taller: qué ocurre cuando un componente falla prácticamente recién instalado. Recordaba que una distribución puede exigir entre tres y cuatro horas de trabajo y que una rotura puede provocar daños graves en el motor al entrar en contacto los pistones con las válvulas. Un problema que además se suma el perjuicio para la imagen del taller: a veces el cliente difícilmente entiende que una pieza recién sustituida pueda fallar, y la primera sospecha puede recaer sobre el profesional que realizó la reparación.



El pan nuestro de cada día. Construyen como lo hacían los chinos hace años: control de calidad, cero.
Calidad cero en los recambios fuera de origen.
Da igual el recambista que lo suministre, ya no se fábrica como antaño.
Solo hay un mayor estricto control de calidad en lo que se fabrica para origen en primer equipo.
Una verdadera lástima que tenis que seguir asumiendo con vuestro bolsillo.