Desde 1963, Phira ha labrado una historia de éxito en el competitivo mundo de la posventa, destacando por su mirada ambiciosa hacia el futuro. Hoy, la empresa cuenta con un extenso catálogo de 2.200 referencias de carrocería de plástico. Cada año, dedican el 10% de su inversión al desarrollo de nuevas referencias…
En este ejercicio, ha destacado la extraordinaria apuesta que han realizado para potenciar la nueva línea de guardabarros certificados, así como para abordar también -próximamente estarán en el mercado- una nueva línea de protectores de motor identificando sectores donde la calidad certificada puede marcar la diferencia.
Así, con la calidad como máxima prioridad, han incorporado ya a su familia de productos una nueva línea: los guardabarros.
Una familia con la que han roto los esquemas del mercado, ya que han llegado para competir en un segmento nuevo hasta ahora para ellos -no contaban hasta hace poco con este producto entre su oferta- y lo han hecho poniendo toda la carne en el asador en torno a la calidad.
Phira no solo fabrica guardabarros, sino que redefine los estándares de calidad en este componente. En lugar de conformarse con la tecnología convencional de termoconformado, que es como están fabricados la mayoría de los productos existentes en el mercado IAM, el fabricante español ha optado por emplear moldes de inyección de plástico, siguiendo los rigurosos estándares de los equipos originales.
El resultado son guardabarros que no solo mejoran sustancialmente la calidad de los materiales de la actual oferta, sino que también incorporan todos los elementos esenciales, desde las espumas insonorizantes hasta grapas, y todos ellos certificados por el Centro Zaragoza.
La Certificación Centro Zaragoza: Un Sello de Calidad
La certificación de Centro Zaragoza no es a la carta -estudia criterios independientes, no elegidos por las propias empresas auditadas- y por ello vigila ciertos aspectos que no son visibles a simple vista por el taller cuando recibe la pieza, pero inciden en la calidad de ésta. ¿Qué controla?
- Adaptabilidad: Se realiza una rigurosa verificación de calidad para asegurar ajuste preciso, continuidad de líneas y cumplimiento de tiempos de montaje teniendo que estar alineados con los del fabricante.
- Crash test: Los componentes deben cumplir con el Reglamento nº42 sobre homologación de vehículos, que simula impactos a baja velocidad (hasta 4 km/h) para asegurar que ningún otro elemento del vehículo resulte dañado. Durante la prueba, con el vehículo detenido, un péndulo de igual masa impacta a 4 km/h, evaluando la capacidad del paragolpes para resistir y deformarse sin causar daños adicionales.
- Resistencia de la materia prima: Con el ensayo de la resistencia del material, la coloración y envejecimiento, se trata de determinar, en cierto modo, la evolución del material a lo largo de la vida útil de la pieza.
- Resistencia a baja temperatura: La fragilidad de los paragolpes aumenta a medida que desciende la temperatura y un paragolpes debe soportar los contactos de una maniobra de aparcamiento una mañana cualquiera de invierno. Para comprobar esto se realiza un impacto con un péndulo Izod a -10ºC.
- Resistencia de la imprimación a los disolventes: Se realizan pruebas de resistencia a los disolventes más habituales presentes en los automóviles como por ejemplo los combustibles.
- Adherencia de la imprimación: Se comprueba la adherencia de la imprimación, se procede al pintado del paragolpes tal y como se haría en un taller de pintura. Se realizan cortes en la pintura y con una pistola hidro limpiadora de alta presión se incide con el chorro en los cortes sin que se llegue a desprender la pintura. Posteriormente se realiza un ensayo de adherencia del recubrimiento completo.
Gracias al trabajo realizado a lo largo de su historia enfocado en la excelencia, Phira se ha posicionado como líder en la industria destacando por su calidad equiparable a la de las piezas de constructor. Al proporcionar una garantía integral que cubre tanto el producto como la mano de obra, en el caso de la imprimación, Phira ha logrado generar plena confianza en todos los talleres que han probado su producto, convirtiéndose así en la mejor elección.
Mirando al futuro… sostenible
En un paso significativo hacia la sostenibilidad, Phira está construyendo un nuevo almacén regulador de 15.000 m2, reservando 1.000 de ellos exclusivamente para una nueva cadena de pintura completamente robotizada: la compañía imprima alrededor de 250,000 paragolpes, y desde septiembre, ha adoptado la ecológica tecnología con base agua para alinearse con las normativas medioambientales.
Estas instalaciones se suman a los almacenes existentes: la central en Sant Joan Despí (Barcelona) con 12.000 m2 y una fábrica de 8.000 m2, configurando un entorno que respalda no solo la producción sino también el compromiso ambiental de la empresa.


