El próximo 5 de octubre Mottiva, la red de talleres de carrocería impulsada por Sinnek, cumplirá cinco meses desde su presentación oficial en Madrid. Casi cinco meses después y con el verano de por medio, ya hay una primera respuesta del mercado al joven proyecto, que nace con una estructura de servicios que quiere actuar sobre tres grandes ejes: mayor rentabilidad, mayor crecimiento y mejor innovación. ¿En qué se ha ido traduciendo esto? Es lo que trataba de explicar su responsable Jordi Ortega -anterior director de la red Certified First de PPG-, en un encuentro con los medios en las instalaciones del grupo BESA -empresa matriz de Sinnek- en Azkoitia (Guipúzcoa).
Hasta el momento 68 talleres han mostrado formalmente su interés en incorporarse a la red y 42 ya lo hacen oficialmente, tras haber superado el proceso de selección previo. Un modelo de triple certificación, que contempla aspectos relacionados con calidad, sostenibilidad y capacitación básica en vehículo eléctrico; y que, por su exigencia -«No hay ninguna red de carrocería que hoy exija a sus talleres tener las tres certificaciones«- eleva el estándar de los centros integrados. No obstante, la previsión es cerrar el año con más de 60 talleres miembros y llegar a alcanzar un volumen considerable, aunque «todavía es pronto para medir determinados resultados».
Otro concepto que diferencia a Mottiva es la pionera naturaleza de su comité de dirección, en el que los talleres tienen voz: está formado por 18 personas, de las cuales 15 son talleres -y nada menos que trece son ex Certified First-. Una estructura que pretende dar a los profesionales un peso real en las decisiones de la red sin limitar su participación a la condición de miembros y una fórmula especialmente relevante porque permite que quienes están tomando las decisiones escuchen directamente a quienes viven el día a día del negocio.
Primeros pasos
Cuando Mottiva se presentó, su propuesta fue clara: ayudar al taller a mejorar sus procesos, optimizar recursos, gestionar mejor a sus equipos, acceder a formación y tecnología, mejorar su relación con el ecosistema de la posventa y, además, tener participación en la propia gobernanza de la red.
Por ello, uno de los pilares de la propuesta, explicaba Ortega, es la consultoría, estructurada en tres ámbitos. Por un lado, la consultoría técnica, centrada especialmente en la zona de pintura y en los procesos de trabajo; la consultoría de rentabilidad, orientada a conocer los costes y márgenes reales del negocio; y una consultoría vinculada a la gestión del negocio, el liderazgo y la parte más humana de la empresa. Con esto, decía Ortega, se quiere que el taller deje de tomar determinadas decisiones únicamente con el «ojímetro» -a ojo- y que disponga de indicadores que le permitan identificar dónde pierde rentabilidad y qué áreas puede mejorar.
La red también está desarrollando acuerdos con diferentes empresas para generar condiciones ventajosas para sus talleres y que respondan a las necesidades reales de su negocio -programas de gestión, reclutamiento de personal, vehículo de cortesía, etc.-. De hecho, Ortega insistía en que el objetivo no es que el taller compre más sus productos, sino que perciba un valor añadido real por pertenecer a la red: «No queremos diferenciarnos por el precio, sino por el valor que seamos capaces de aportar al taller».
Así, uno de los indicadores que la compañía considera más significativos de la evolución de la red es la participación de nueve compañías, entre aseguradoras y empresas de rénting, en encuentros para conocer de primera mano los talleres que forman parte de Mottiva. Una señal, explicaba Ortega, de que el proyecto empieza a generar interés más allá del taller y de que proveedores de trabajo comienzan a sentirse atraídos por un perfil de taller como el que forma parte del ecosistema de la red.
Un programa de formación “de los más completos del mercado”
Otro gran eje es el crecimiento profesional del taller. En este apartado, Mottiva ha puesto en marcha un amplio programa de formación para cuestiones como la gestión de reseñas de Google, cuadros de mando, valoración de daños, reparación frente a sustitución, sostenibilidad, rentabilidad de la mano de obra, neuroestrategia o relación con el cliente: «Muchos talleres se siguen quejando del precio que pagan las aseguradoras, y la primera pregunta es: ¿has calculado tu coste? Me atrevo a decir que la de Mottiva es la propuesta de formación de carrocería más completo que existe en el mercado».
Asimismo, más allá de su presencia en eventos sectoriales para reforzar su visibilidad, también han organizado visitas y actividades formativas tanto en las instalaciones de BESA como fuera: durante estos meses, el equipo de Mottiva se ha desplazado a Manresa, Calahorra, Valencia, Antequera, Málaga, Madrid y Mallorca, entre otras localizaciones, para mantener encuentros con talleres y distribuidores: «Si hay que estar con el cliente en el centro, no es ‘yo me quedo aquí y que los clientes vengan’. Hay que hacer la maleta. Es un esfuerzo, pero luego también tiene su beneficio: la cercanía».



