¿Sueño o realidad? Bosch lo tiene claro, aporta cifras y fechas, muy próximas además, para que la conducción automatizada empiece a formar parte de nuestro día adía. Belen Arana, responsable para Europa del proyecto de conducción automatizada de Bosch, daba a conocer en rueda de prensa los últimos avances tecnológicos, desarrollos y planes que Bosch está llevando a cabo en este campo, y cuyas ventas están aumentando anualmente a un ritmo del 33% anual, con una previsión para 2016, por primera vez, por encima de los mil millones de euros.
Un sistema de asistencia al conductor en carretera que según apuntaba Arana, se irá introduciendo de manera gradual en el mercado siguiendo un proceso dividido en tres fases: “los usuarios nos adaptaremos progresivamente a la conducción automatizada y la tecnología también”. En la actualidad, nos encontramos entre una primera fase de ´conducción parcialmente automatizada ´en la que el sistema toma el control de la orientación longitudinal y lateral en caso de uso específico, siendo imprescindible la permanente supervisión del conductor. Y una segunda fase de ´conducción altamente automatizada´ en la que el sistema puede hacer frente a cualquier situación en caso de uso definido, y en la que el conductor pueda retomar el control del vehículo. La última fase prevista para 2020-2025 es la de ´conducción totalmente automatizada´ o piloto automático, en la que el sistema puede afrontar cualquier situación en carretera durante en el trayecto completo; “el coche se convierte el chófer y el conductor en el pasajero” y en la que no necesita la supervisión del conductor.
Para llegar a esta última etapa, esta meta de conducción autónoma que Bosch sitúa más o menos a 10 años, la empresa destina cerca de 2.000 ingenieros que trabajan en el desarrollo de una tecnología que incluye desde el propulsor del coche a los frenos y la dirección, sensores, sistemas de navegación y soluciones de conectividad dentro y fuera del vehículo. La adaptación de cada coche que ya está siendo puesto a prueba desde 2013 en vías públicas habiendo completado más de 10.000 Km, requiere 50 nuevos componentes de Bosch, 1.300 metros de cable y 1.400 horas de trabajo.
Un desarrollo a ritmo vertiginoso, ”desde los componentes individuales hasta el sistema completo”, y es que Bosch ya está ayudando a los conductores a cambiar de carril, a permanecer en el suyo y a frenar cuando se encuentran un obstáculo, habiendo vendido más de 50 millones de sensores de entorno destinados a los sistemas de asistencia al conductor. Un sistema con el que la compañía afirma tener el potencial para reducir las tasas de accidentes hasta en una tercera parte. De hecho, y según un reciente estudio de Bosch y RACC, la frenada automática podría evitar más de 270 muertes al año en nuestro país.
Sin embargo, este desarrollo se ve frenado por la actual legislación. Según el Convenio de Viena sobre la circulación vial de 1968, el conductor debe mantener el control de su vehículo en todo momento. “La legislación debe seguir el ritmo de lo que es técnicamente posible”, señala Arana, «una posibilidad sería permitir la conducción automatizada, siempre que el conductor sea capaz de anularla o desactivarla». No obstante la responsable del proyecto para Europa asegura apreciar señales de cambio inminentes en las regulaciones con el fin de adaptarse al desarrollo de esta tecnología.
Pero, ¿qué pasa con los talleres, y con las aseguradoras, y con la educación vial? Aún quedan muchas preguntas por resolver, lo que está claro es que está llegando una nueva forma de conducción que poco a poco revolucionará nuestra manera de entender la movilidad y el sector del automóvil.



