El envejecimiento del parque móvil, unido al aumento de la sofisticación tecnológica de los automóviles y al encarecimiento de las reparaciones, está modificando las necesidades de mantenimiento de los conductores y la actividad diaria de los profesionales del sector.
Según un estudio elaborado por Recomotor a partir de los datos correspondientes al primer semestre de 2026, las intervenciones relacionadas con componentes tecnológicos y sistemas de alto valor económico están ganando protagonismo frente a las reparaciones tradicionales centradas exclusivamente en elementos mecánicos.
Aunque las labores de mantenimiento derivadas del desgaste continúan siendo la principal causa de entrada en los talleres, cada vez tienen más peso las incidencias asociadas a los sistemas de control de emisiones y a las tecnologías de asistencia a la conducción incorporadas en los vehículos más recientes.
Las operaciones relacionadas con el desgaste general y el mantenimiento rutinario representan el 23,7% de las intervenciones registradas durante la primera mitad del año. En este apartado destacan actuaciones sobre elementos como la suspensión, los sistemas de transmisión y los embragues, especialmente en vehículos con elevados niveles de kilometraje.
El ránking
Por detrás se sitúan los sistemas anticontaminación, que concentran el 17,9% de las reparaciones y se consolidan como la categoría con mayor crecimiento respecto al ejercicio anterior. Los talleres están registrando un aumento de trabajos vinculados a filtros de partículas, catalizadores, válvulas EGR y sensores de emisiones, una tendencia especialmente visible en los vehículos diésel que circulan habitualmente por entornos urbanos sujetos a restricciones medioambientales.
La electrónica ocupa ya la tercera posición, con un 16,4% de las incidencias. La expansión de tecnologías como los asistentes avanzados de conducción, las centralitas de gestión o los sistemas multimedia ha incrementado los problemas relacionados con sensores, cableados y módulos electrónicos, obligando a los talleres a reforzar sus capacidades de diagnóstico y reparación.
Las averías en dirección y suspensión representan el 14,8% de las intervenciones. El desgaste de amortiguadores, rótulas y brazos de dirección se ha intensificado en vehículos destinados a un uso urbano intensivo y en SUV que acumulan un elevado número de kilómetros.
El sistema de frenos mantiene una elevada actividad, concentrando el 12,6% de las entradas en taller. La sustitución de pastillas, discos y componentes electrónicos asociados al ABS sigue siendo una de las operaciones más habituales debido a las exigencias de la circulación en ciudad.
Por su parte, las incidencias relacionadas con el motor y la transmisión suponen el 9,3% del total. Aunque su frecuencia es menor que la de otras categorías, continúan siendo algunas de las reparaciones más complejas y costosas para los talleres y los propietarios de los vehículos.
Finalmente, los sistemas de climatización y ventilación registran una cuota del 5,1% de las intervenciones, manteniendo una evolución estable durante el año. Los problemas más habituales se localizan en compresores, conductos y circuitos de aire acondicionado.



