La escasez de mano de obra cualificada se ha convertido en uno de los principales desafíos para los talleres, hasta el punto de provocar retrasos de varias semanas en la resolución de determinadas averías. Así lo advierte Fernando Valle, nuevo presidente de Fevauto, la asociación de talleres de Valencia, que posiciona esta problemática como una de las prioridades a resolver en su mandato.
«El retraso no está en un cambio de aceite o de filtros. El problema está en las averías complejas porque faltan técnicos especialistas«, explica Valle. Según señala, la transformación tecnológica de los vehículos ha cambiado radicalmente el perfil profesional que demanda el sector: «Actualmente, un técnico especialista no solo tiene que saber de mecánica, también tiene que dominar la informática. La mayoría de averías ya son electrónicas y son las que más se resisten».
Esta evolución está generando cuellos de botella en los talleres, especialmente a la hora de abordar diagnósticos complejos vinculados a sistemas electrónicos, software o nuevas tecnologías incorporadas a los vehículos más recientes: «Necesitas técnicos cualificados para este sistema de averías. Y no hay», lamenta.
La consecuencia directa es un aumento significativo en los tiempos de espera para los conductores. «En servicios oficiales, las listas de espera son de tres o cuatro semanas como mínimo y, en talleres independientes, de dos o tres semanas también», asegura.
Formación interna ante la falta de profesionales
La dificultad para encontrar personal cualificado está obligando a muchos talleres a crear sus propias estrategias de captación y formación. Valle reconoce que el sector vive una demanda especialmente elevada de perfiles experimentados: «Tenemos una demanda espectacular de oficiales de primera. Estamos creando nuestra propia cantera: incorporamos a alumnos que terminan Formación Profesional y empezamos a formarlos, pero eso requiere tiempo», explica.
Más allá de la falta de personal, el responsable de Fevauto reclama apoyo institucional para afrontar la transición tecnológica que vive el sector. En su opinión, las ayudas públicas deberían extenderse a talleres y concesionarios para facilitar inversiones en equipamiento, herramientas y formación: «Estamos en un momento de cambio, en una transición un poco forzada de la combustión al vehículo eléctrico», sostiene.
Por ello, considera necesario habilitar subvenciones que permitan a los talleres independientes adaptarse a los nuevos procesos de reparación: «Los talleres necesitan ayudas para invertir porque tenemos que cambiar nuestra forma de trabajar ante las nuevas tecnologías», añade.
El vehículo eléctrico exige más cualificación
Valle también cuestiona la percepción de que el coche eléctrico reducirá la necesidad de mantenimiento. A su juicio, el trabajo evolucionará hacia otras áreas relacionadas con el software y los sistemas de seguridad.
Además, insiste en que este tipo de reparaciones requieren perfiles más especializados y elevan los costes laborales: «El técnico del vehículo eléctrico tiene que estar más cualificado y esta mano de obra es aproximadamente un 20 % más cara que la de un vehículo de combustión», explica.
Renovar el parque automovilístico, otra prioridad
Entre los retos pendientes, el presidente de Fevauto defiende la necesidad de acelerar la renovación del parque automovilístico español, cuya antigüedad media ronda los 15 años.
«El Gobierno debería subvencionar la renovación del parque actual, no solo la compra de vehículos eléctricos», sostiene. El objetivo, señala, sería retirar progresivamente los vehículos más antiguos y sustituirlos por modelos más eficientes y menos contaminantes, independientemente de su tecnología.
Por último, Valle subraya la importancia que tendrá para el tejido industrial valenciano la recuperación de actividad en Ford Almussafes y la posible llegada de nuevos proyectos vinculados a la automoción: «La reactivación de Ford es muy importante tanto para la fábrica como para todo el ecosistema industrial valenciano», concluye.



