Se tiene mucha fe en que la implantación de la nueva Formación Profesional (FP) Dual en el curso 2024-2025, que incluye prácticas en empresas desde el primer año, ayude a amortiguar la grave falta de personal que enfrentan los talleres y ayuden a los jóvenes a formarse desde el punto más práctico del oficio. Sin embargo, parece que esta medida no será suficiente para resolver la falta de mano de obra, tal y como han señalado los talleres, en este caso de Castellón, para El Periódico Mediterráneo.
Isabel Calduch, jefa del departamento de Transporte y Mantenimiento de Vehículos del IES Politècnic de Castellón, valora positivamente que con la nueva FP Dual los alumnos puedan comenzar antes sus prácticas en las empresas porque «entrarán en contacto con el mundo laboral desde el primer momento”. Pero advierte que esta medida no paliará las crecientes necesidades de personal en los talleres: “Es imposible cubrir la demanda de los talleres con los alumnos que salen de la FP”, asegura.
La asociación de talleres Astrauto (Cetraa Castellón) estima que hacen falta al menos 80 mecánicos para cubrir la demanda actual. Pablo Colom, su secretario general, señala que la situación es crítica porque que “la falta de personal sigue agravándose, los jóvenes que llegan de la FP no bastan para cubrir los puestos que necesitamos”. Y aunque el sector ha recurrido incluso a importar mecánicos de países como Perú y Colombia, la medida está lejos de ser una solución masiva: “Los trámites pueden durar hasta cuatro meses y son pocos los talleres que optan por esta vía”, explica Colom.
La preocupación de los talleres: retener talento
Una de las principales inquietudes de los talleres es la dificultad para retener a los jóvenes formados. “No queremos estar dos años enseñando a una persona para que después deje el taller; eso supone volver a empezar de cero”, lamenta Colom.
Para frenar esta tendencia, muchos talleres han implementado otras estrategias para fidelizar a su personal, como la jornada intensiva. Como apunta el secretario de Astrauto, “es una forma de evitar que los trabajadores busquen mejores condiciones en otros lugares”.
Otro desafío lo señalaba Isabel Calduch: el bajo porcentaje de alumnos que concluyen sus estudios. Aunque cada curso se ofertan 30 plazas que se cubren sin dificultad, solo la mitad de los estudiantes llega a graduarse. En la modalidad semipresencial, la situación es aún más preocupante, con una tasa de finalización que rara vez supera el 12,5%; aunque en el curso actual se están observando cambios: “Parece que al menos una docena de alumnos del grupo semipresencial están aprovechando las clases, lo que podría marcar una diferencia respecto a años anteriores”, señalaba Calduch.
Aunque la FP Dual pretende mejorar la conexión entre los alumnos y el mercado laboral, tanto docentes de la FP como representantes de los talleres coinciden en que su impacto será limitado: la falta de espacio en los institutos para acoger a más grupos y la elevada tasa de abandono siguen siendo barreras importantes. Por tanto, y por ahora, los talleres de Castellón tendrán que seguir enfrentándose a un panorama complicado, confiando en que las nuevas medidas sean un primer paso hacia soluciones más efectivas.



