Hasta las reparaciones más sencillas pueden tardar un mes. Los talleres están saturados y los clientes, desesperados. La situación no es fruto de una sola causa: la falta de mano de obra cualificada, el envejecimiento del parque automovilístico y la presión añadida de los meses de verano, cuando a los vehículos locales se les sumaban los de los turistas, han sido algunos de los factores que han llevado al sector a esta situación, como ha publicado el diario alicantino Información.
Cada vez es más habitual que un conductor acuda al taller con una avería y salga con la misma respuesta: “No podemos atenderle hasta dentro de varias semanas”. En algunos casos, los tiempos de espera alcanzan un mes, lo que genera malestar entre los usuarios.
Un parque automovilístico envejecido
El primer elemento al que apuntan los empresarios del sector para explicar este colapso es el estado del parque móvil. En la provincia de Alicante, la edad media de los coches supera los 14 años, por encima de la media europea, llegando en algunos casos a ser de más de 20 años, sufriendo averías con mayor frecuencia y demandando un mantenimiento constante.
Como consecuencia, los talleres reciben una carga de trabajo mucho mayor de la que podrían asumir en condiciones normales. Además, este fenómeno repercute directamente en otros sectores, como el de los recambios, que creció más de un 7% en 2024 debido al aumento de reparaciones.
La falta de mecánicos, un problema crónico
A esta situación se suma la gran debilidad del sector: la escasez de profesionales cualificados. Atayapa, (Cetraa), la Asociación de talleres de Alicante, estima que el déficit ronda los 300 mecánicos: «Nos hacen falta mecánicos, porque hay una importante necesidad de mano de obra cualificada que impide a los talleres absorber todo el trabajo que les llega», destaca su presidente, Alejandro Rico.
Y aunque en la provincia existen escuelas de formación, como la de la Federación de Empresarios del Metal (Fempa), no se logra cubrir la demanda. Las causas son variadas: falta de relevo generacional, condiciones laborales que no siempre resultan atractivas y un mercado laboral cada vez más exigente en un sector que evoluciona rápidamente hacia la electrificación y la digitalización.
Este déficit además no solo golpea a los talleres, también a otros servicios relacionados con la automoción, como las ITV, donde también se acumulan retrasos por la falta de técnicos.
La incertidumbre del mercado automovilístico
El envejecimiento del parque también está relacionado con el contexto actual del mercado. Muchos conductores han decidido aplazar la compra de un vehículo nuevo ante la incertidumbre sobre el futuro de la movilidad: ¿apuesta segura por el coche eléctrico, híbrido o continuar con uno de combustión?
La pandemia y la crisis de suministros, con la falta de microchips, tampoco ayudaron. Durante meses, la fabricación de coches se redujo drásticamente y las ventas no han logrado recuperarse del todo. Mientras tanto, el mercado de segunda mano sigue creciendo: en lo que va de año ya se han vendido más de 71.000 vehículos de ocasión en Alicante, un 3,8% más que en 2024 y un 13,3 % más si la comparativa es con 2023.
El verano multiplica la presión
Si durante el año los talleres ya funcionan al límite, en verano la situación se ha complicado todavía más. La provincia de Alicante, con un enorme peso turístico, recibe miles de visitantes que también sufren averías en sus coches durante las vacaciones.
A esta presión adicional se suma que algunos talleres cierran unas semanas en esta época, lo que concentra el trabajo en los que permanecen abiertos. El resultado es un cuello de botella que alarga aún más las listas de espera.
El efecto también se dejaba sentir en las empresas de asistencia en carretera, que deben recoger vehículos averiados y almacenarlos en depósitos hasta que haya un hueco libre en los talleres. Estas compañías reconocen que su carga de trabajo aumenta notablemente en verano, aunque también padecen el mismo problema: la falta de personal cualificado para reforzar sus plantillas.
Un ejemplo de ello es Grúas Abril, de Alicante, que tiene más trabajo durante el verano. Según explica el gerente, José Bas, «hay más coches y por tanto más percances, y nos encontramos con que los talleres están saturados porque no dan abasto».
Una paradoja para los pequeños talleres
Pero el exceso de trabajo no significa necesariamente rentabilidad. De hecho, los pequeños talleres miran al futuro con incertidumbre. La introducción de componentes electrónicos, la creciente presencia de los coches eléctricos y la necesidad de invertir en maquinaria y formación especializada hacen que muchos negocios familiares no sepan si podrán adaptarse a la velocidad que exige el mercado.
En este sentido, los empresarios advierten que la transformación tecnológica puede dejar atrás a los talleres más modestos, que no cuentan con los recursos suficientes para renovar su equipamiento o contratar personal con conocimientos en electromecánica avanzada.
Como señala el presidente de Atayapa, Alejandro Rico, «la automoción ha avanzado mucho por la introducción de componentes electrónicos y la presencia cada vez mayor de los coches eléctricos. Y eso obliga a invertir tanto en maquinaria como en formación del personal, algo que para los talleres de pequeño tamaño resulta más complicado».



