La venta online de recambios, que hace apenas unos años se perfilaba como un canal disruptivo en la posventa, empieza a mostrar signos de desaceleración en España. Tal y como muestran los datos del informe Automotive Aftermarket Pulse de Roland Berger, aunque el 37% de los conductores reconoce haber comprado piezas por internet, solo un 24% de ellos volvería a hacerlo.
El principal escollo sigue siendo la compatibilidad de los recambios. Para el conductor medio, elegir correctamente componentes como filtros, pastillas de freno o sensores continúa siendo una tarea compleja, con un margen de error significativo que puede traducirse en pérdidas de tiempo y dinero.
Entre los factores que explican este enfriamiento del canal online destacan varios puntos críticos como errores en referencias y compatibilidad, que generan devoluciones y frustración en el cliente; la falta de asesoramiento técnico, clave en un producto cada vez más complejo; y el retraso en las devoluciones, que afectan a la experiencia global de compra.
De nuevo, la relación de confianza entre el usuario y el taller es un elemento clave en la decisión de compra, reforzando el papel del profesional como prescriptor y garante de la calidad y adecuación de las piezas utilizadas en cada reparación.



