Dayco identifica ocho motivos principales por los que los manguitos del radiador fallan en los sistemas de refrigeración actuales.
Abrasión por roce
Cuando un manguito entra en contacto continuo con otros elementos del motor, se desgasta hasta perforarse. Para evitarlo, se debe sustituir el manguito y las abrazaderas y comprobar que los retenedores o fundas protectoras estén bien colocados.
Ataque de óxido
Si la abrazadera no se coloca junto al cordón del cuello del manguito, se forman abultamientos donde se acumula óxido y aditivos del refrigerante. Con el tiempo, esto provoca daños en el cuello y fugas. La solución es sustituir el manguito y la abrazadera y asegurar una instalación correcta.
Sustitución incorrecta de la abrazadera
Reutilizar manguitos usados aumenta el riesgo de fugas si la abrazadera de resorte no queda en las ranuras originales. Dayco aconseja siempre montar manguitos y abrazaderas nuevos.
Contaminación externa
El contacto con aceite o grasa degrada la goma del manguito, provocando hinchamientos y fallos prematuros. Para resolverlo hay que reparar la fuga de lubricante y reemplazar el manguito afectado junto con su abrazadera.
Manguito hinchado
La hinchazón es un síntoma típico de contaminación. Indica un fallo inminente, por lo que se debe sustituir el manguito y las abrazaderas tras eliminar la causa de la contaminación.
Contaminación del refrigerante
Si no se respetan los intervalos de cambio de refrigerante fijados por el fabricante, este pierde aditivos y favorece la aparición de óxido, dañando tanto los manguitos como la bomba de agua. Es esencial cumplir los mantenimientos establecidos y usar refrigerante aprobado según especificaciones OE.
Abrazaderas oxidadas
La sal en carreteras acelera la corrosión de las abrazaderas. Si aparecen signos de óxido, deben sustituirse de inmediato por piezas de calidad para evitar fugas.
Instalación inadecuada
Un manguito mal cortado o instalado puede quedar estrangulado, limitando el flujo de refrigerante. Esto afecta sobre todo en arranques en frío, cuando el termostato permanece cerrado. La recomendación es comparar siempre el manguito nuevo con el original y cortarlo a la medida correcta.
Inspección periódica
Más allá de estas causas, se recomienda comprobar el estado de los manguitos en cada cambio de aceite. Si al presionarlos están blandos, pastosos, duros o quebradizos, es señal de degradación y deben sustituirse. De forma general, conviene reemplazarlos cada 160.000 km (100.000 millas), coincidiendo con el intervalo habitual de sustitución del refrigerante.



