
Para lo primero, ponía el foco en tres aspectos: la evolución de los precios de los seguros de ‘autos’, la evolución del parque y la estructura de las pólizas de seguro en España. Muy interesante el análisis de Gámez.
Al inicio de la crisis comienza a caer la siniestralidad media. Eso se traduce en menos reparaciones de carrocería (entre otras muchas cosas) y por tanto menos costes derivados para las aseguradoras. Así las cosas, con los usuarios mucho más sensibles al precio, las compañías comienzan una ‘guerra de precios’ (podían reducirlos debido a la reducción de la siniestralidad) que termina con una reducción de éstos de en torno al 20% en apenas cuatro años (del 2012 al 2016).
Pero no todo iba a ser bonito. Con menos ingresos, se reducen también los márgenes, siendo la reparación de los vehículos en los talleres uno de los mayores costes a los que tienen que hacer frente las aseguradoras tras un siniestro. Es fácil imaginar la trascendencia que esto tiene: “España tiene los seguros más baratos de toda la Europa ‘Schengen’. Si esto no cambia, el de los seguros de ‘autos’ dejará de ser un negocio rentable para nadie”, explicaba el consultor.
Por otro lado, el envejecimiento del parque no ayuda a los talleres, ya que son los vehículos más jóvenes los que mayor rentabilidad ofrecen. Hoy, y a pesar de que el volumen de matriculaciones ha parecido repuntar tras varios años con índices muy bajos, el 55% de los coches tiene más de diez años, siendo cada vez menor el volumen en la franja intermedia (de cinco a diez): “Vamos a vivir de un parque cada vez más viejo”, les decía Gámez a los talleres.
Hacía a continuación mención al tipo de pólizas que se contratan en nuestro país, y que inciden directamente sobre la actividad de los talleres. Así, se están empezando a contratar ahora más seguros a ‘todorriesgo’ que a ‘terceros’, si bien, el nuestro es un país en el que reinan los segundos. Hubo un momento durante la crisis en el que, del total de pólizas contratadas, el 86% se hacía con cobertura a ‘terceros’: “Una barbaridad”, comentó Gámez.
Estos tres son los ingredientes que para el consultor han dado como resultado la actual situación del mercado de la carrocería en nuestro país.
¿Qué les pasa a las aseguradoras?
Víctor Gámez pasaba a hablar de la situación que viven actualmente las compañías en relación al seguro de ‘autos’ (un mercado en el que diez aseguradoras tienen el control del 85,6%): “Creeréis que están ganando mucho dinero a base de exprimir a los talleres”, señalaba Gámez, dirigiéndose a los reparadores.
Los datos contrastados que expuso el consultor decían justo lo contrario. El caso es que de 2002 a 2014 las gráficas reflejaban que las aseguradoras ahora ya no sólo es que no ganen dinero, sino que lo pierden con las pólizas de ‘autos’. Invitaba el consultor a una interesante reflexión con su discurso.
Antes de terminar con este apartado lanzó un mensaje a los talleres: “El 67% de los seguros son vendidos por corredores y agentes; sólo el 26,5% se contratan directamente con las compañías. En este sentido el taller es un actor de confianza para los usuarios”, dijo, invitando a los talleres a tomar este camino tratando de ganar una mayor fuerza en sus negociaciones con las compañías.
¿Y a los talleres?
Después ponía el foco en el taller. “¿Qué ha pasado?”, se preguntaba antes de empezar con su exposición.
“Con el inicio de la crisis, el volumen de reparaciones cayó. En el sector comienza cierta psicosis y, pensando que las aseguradoras redireccionaban de forma masiva a los clientes, los talleres empiezan a visitar a las compañías ofreciéndose para ser concertados ofertando servicios que iban contra el propio margen de su negocio”.
Es en ese momento cuando comienza el gran problema para Gámez. En su opinión faltó análisis: “Con la crisis la siniestralidad baja por el descenso del kilometraje medio. Ibais a buscar unas reparaciones que no existían y les pusisteis (se dirigía a los talleres presentes en el evento) las cosas fáciles a las aseguradoras”.
Las compañías buscan tres cosas: control del coste medio, satisfacción del cliente e índice de reparabilidad (puso un buen ejemplo para comprender esto último: “Un paragolpes delantero de un Opel Vectra GTS, con un valor de mercado de 2.000 euros, cuesta 500 euros… Es lógico pensar que en este tipo de casos se tienda cada vez más a reparar”). Los talleres piensan en “coches de sustitución, tratamientos ‘antilluvia’, cafés para los clientes…”.
“Habláis idiomas diferentes”, dijo rotundo, dejando entrever en su análisis que durante los años de crisis los talleres habían dirigido de forma errónea sus esfuerzos.
Invitó para finalizar a los reparadores a enfocar su negocio hacia la eficiencia de los procesos y a “explotar lo que cada negocio tiene para tratar de ser rentables”.



