José Luis Gata, cabeza visible del negocio de posventa de la compañía tecnológica Solera, un habitual en eventos de este tipo, era el segundo ponente del congreso de Conepa. Antes que él, Ana Ávila, directora Corporativa de la patronal, ya había puesto el foco sobre el problema de rentabilidad que acusa el sector… lo que haría Gata es ofrecer un análisis del parque que ayudaría a entender algunas cosas.
Y decía que en España existe una densidad de 539 coches por cada mil habitantes, una cifra que no es de las más altas en Europa, pero tampoco de las más bajas: “Un parque que ronda los veintinueve millones de vehículos, que ha crecido mucho durante las últimas décadas pero que ahora se ha estancado. Es el que es y será el parque con el que vamos a trabajar”.
Un parque muy antiguo y que cada vez lo será más: “Entre otras cosas”, iba al grano Gata, “porque las rentas son bajas. La gente no es que no quiera comprar un coche nuevo, es que no puede”.
La evolución es clarísima. En 2010, el 41% del parque tenía de 0 a 5 años; el 33% entre 6 y 10; el 17% entre 11 y 15 y sólo el 8% más de 15 años. En 2024 sólo el 23% del parque tiene menos de 5 años, el 19% entre 6 y 10; el 16% entre 11 y 15 y nada menos que el 42% más de 15 años.
Y sentenciaba Gata: “A diferencia de lo que suele pensarse, que el parque sea cada vez más antiguo no beneficia a la posventa. Los coches más antiguos están mucho más depreciados, cuentan con pólizas con menos coberturas, hacen menos kilómetros… Menos negocio para vosotros, en definitiva”.
Apoyaba su discurso con los datos: el parque más joven, de entre 0 y 5 años, que sólo representa el 23% del total, aporta el 45% de la facturación a los talleres de carrocería. El 42% del parque, con más de 15 años, aporta sólo el 18% del negocio a estas empresas de reparación. En el caso de los talleres mecánicos el reparto es más equitativo, siendo un 30% la facturación relativa a los vehículos más nuevos y un 31% a los más antiguos; en estos negocios pesa mucho también la franja intermedia, que aporta un 28% a la cifra total de negocio en el caso de los coches de entre 5 y 10 años, y un 11% en el de los de entre 10 y 15.

Sea como fuere, esa es la realidad se enfrenta el sector: “Los coches, que en 2010 iban al desguace con menos de quince años se achatarran ahora con más de veinte…”.
Una antigüedad que influye también de forma decisiva -aunque hay otros factores que suman en este sentido- en que el kilometraje no se haya recuperado a niveles prepandemia, lo que sin ninguna duda tiene una incidencia clara en el consumo de posventa: “Porque a más kilómetros, más mantenimientos, más desgaste… Más visitas al taller”.
Un contexto, el del parque, que Gata invitaba a analizar por zonas -“Es necesario que hagáis un plan específico para saber cuáles son vuestros vehículos potenciales”-, pero que también tenía algunas claves positivas: una de ellas es que en un 90% de los casos está en manos de particulares -un canal que aporta nada menos que el 80% de los ingresos en posventa-; la otra es la cuestión tecnológica. Y para entenderlo, de nuevo las cifras: “El parque está muy ‘dieselizado’”, explicaba Gata dejando entrever que las previsiones invitan a pensar que queda combustión para rato, bien equipada en motores híbridos o en las versiones más tradicionales.
El 61% del parque es diésel, el 34% gasolina, algo más de 3% híbridos y a gas; y el 0,6% eléctricos puros: “Las tecnologías que todos conocemos nos van a dar posventa para rato…”.
Mucho para reflexionar en la ponencia de José Luis Gata, de Solera.



