A medida que los vehículos eléctricos van ampliando su espacio en el mercado, también lo hacen los retos asociados a su mantenimiento. Aunque su coste de reparación es, por lo general, inferior al de un coche de combustión, el tiempo que permanecen en el taller ha aumentado de forma significativa. Así lo concluye un estudio reciente realizado por la empresa norteamericana CDK Global, que analiza las percepciones y experiencias de propietarios de este tipo de vehículos.
Más económicos de mantener, según sus propietarios
Uno de los resultados más llamativos del informe es que el 53 % de los propietarios de modelos eléctricos que no son Tesla considera que reparar un coche eléctrico cuesta menos que uno de gasolina o diésel. En el caso de Tesla, la cifra desciende al 41 %.
Además, la mayoría han tenido que hacer uso de la cobertura de las garantías en los primeros años de uso. En paralelo, los servicios móviles, es decir, las visitas a domicilio de técnicos para realizar intervenciones, han ganado peso: el 19 % de los encuestados afirma haber tenido que recurrir a este tipo de asistencia en 2024.
Pero el tiempo de espera no deja de crecer
A todo ello, el informe añade una debilidad creciente: el aumento en los tiempos de espera para reparar un coche eléctrico. En 2024, solo el 28 % de los usuarios pudo recuperar su vehículo el mismo día, frente al 40 % registrado en 2023. Por el contrario, quienes tuvieron que esperar tres días o más pasaron del 9 % al 14 %.
En términos globales, los propietarios de eléctricos no Tesla declaran haber esperado un 34 % más de tiempo que los conductores de vehículos de combustión para volver a utilizar su coche tras una reparación. En el caso de Tesla, esa diferencia se reduce al 23 %, pero el reto es generalizado.
Además, las llamadas “visitas relámpago” al taller también han disminuido: solo el 65 % de los conductores de eléctricos no Tesla solucionaron el problema en una sola visita. Un 21 % necesitó cuatro o cinco.
Alta satisfacción… con matices
A pesar de estos inconvenientes, la satisfacción general con los eléctricos se mantiene elevada, por lo menos en los mercados en los que opera la CDK, EEUU y Canadá. El 82 % de los propietarios encuestados asegura que volvería a comprar un vehículo eléctrico, incluso teniendo en cuenta que el 85 % de ellos tuvo que acudir al taller durante el primer año de propiedad, ya fuera por mantenimiento rutinario o llamadas a revisión.
Según David Thomas, director de marketing de contenidos y analista de CDK Global, “sabemos que los concesionarios están preparados para el servicio de vehículos eléctricos, pero nuestros hallazgos más recientes muestran que los propietarios esperan más tiempo para que sus coches reciban el servicio y necesitan varias visitas para resolver su problema”. En su opinión -basada en el estudio, que se ha llevado a cabo en Estados Unidos-, que estas cifras estén empeorando no es buena señal, sobre todo cuando el parque de eléctricos en circulación no deja de crecer.
Una posventa cada vez más exigida
El informe también pone sobre la mesa un desafío clave para el sector de la reparación: la necesidad de mejorar los procesos, optimizar los recursos y reducir los tiempos de respuesta. La llegada masiva de vehículos eléctricos, sumada a las expectativas de los clientes, exige a los talleres una posventa más ágil y eficaz, tanto en organización interna como en formación técnica y disponibilidad de recambios.
En definitiva, aunque en Norteamérica reparar un coche eléctrico resulta más asequible que hacerlo con uno de combustión, las demoras en el servicio y la multiplicación de visitas están empañando parte de la experiencia.


