Cada cierto tiempo aparecen en nuestro sector inventos milagrosos que prometen resolver desde casa lo que requiere conocimientos técnicos, equipos de precisión y experiencia profesional. No nos olvidamos del dispositivo de apenas veinte euros con el que los usuarios pueden ‘diagnosticar’ su coche. Ese que le «chiva las averías y códigos de error de su vehículo» y que «los mecánicos no quieren que conozca porque pueden ahorrarle cientos de euros en reparaciones -porque evitará que le engañen en el taller, claro-«.
Pues bien, el último ejemplo es el set de reparación de abolladuras de Lidl. Por apenas 9,99 euros asegura devolver la carrocería a su estado original. «Adiós al taller: el revolucionario invento de Lidl que elimina las abolladuras del coche por menos de 10 euros», reza el titular de uno de los medios que lo promociona. ¡Como si el trabajo de un chapista pudiera hacerlo cualquiera en su casa!
La idea para el usuario puede sonar tentadora. Supongo que cualquiera imagina que la reparación de una abolladura en condiciones requiere pasar por el taller, horas de intervención, experiencia, conocimiento, uso de equipos precisos, etc.; aunque también habrá quien crea que hacerlo uno mismo, por diez euros y en casa… es otro nivel. Ahí ya entra el criterio de cada uno.
¿De verdad un kit casero puede sustituir a un taller?
Los talleres de carrocería invierten grandes cantidades de dinero en equipamiento, herramientas y, en este caso, en equipos de desabollado, que parece demasiado complicado -por no decir imposible- que sea igualada por la propuesta de la firma alemana.
Y es que detrás de ellos hay fabricantes de primerísimo nivel que llevan años de trayectoria invirtiendo y dedicando todos sus esfuerzos a innovar y desarrollar productos cada vez más seguros, precisos, eficientes… para garantizar que los talleres puedan ofrecer la mayor calidad en cada intervención, y en las que por supuesto juega un papel imprescindible la profesionalidad de los chapistas, que requiere de años en el oficio.
Pretender que este set pueda ofrecer el mismo resultado por lo que vale una comida rápida es, sencillamente, una ilusión.
Incluso un intento casero mal ejecutado puede agravar el daño, deteriorar la pintura o incluso generar corrosión prematura, encareciendo después la reparación profesional, a pesar de que el producto de Lidl se ofrece como «una alternativa económica al taller para eliminar abolladuras en la carrocería del automóvil sin dañar la pintura».
Y es que una abolladura no es solo una cuestión estética. Explicado por profesionales de la carrocería, dependiendo de la zona donde se produzca, puede afectar al ajuste de puertas, al funcionamiento de piezas móviles, etc. Reparar una abolladura no es tan fácil… ni debe hacerlo cualquiera.
Vamos, que el conductor que confíe en soluciones milagro de bajo coste como esta podría descubrir pronto que lo barato acaba saliendo caro…


