La infraestructura de recarga de acceso público ha sido uno de los asuntos de mayor preocupación por los usuarios que, a la hora de cambiar de coche, se planteaban la opción de adquirir un vehículo eléctrico o híbrido enchufable.
Las ventas de este tipo de automóviles en España sigue en claro aumento. El año pasado se matricularon 124.628 vehículos electrificados, un 47 % más que en 2022, aunque todavía no representan más que un 11 % del mercado.
Como en el resto de sistemas de propulsión, el uso de un coche eléctrico tiene tanto innegables ventajas -movilidad sin emisiones directas ni ruidos, mayor confort de conducción y sencillez mecánica- como grandes inconvenientes -lentitud de recarga, autonomía limitada y muy dependiente del tipo de uso, o un alto precio de adquisición-.
El despliegue de una red de cargadores públicos era una necesidad que, en los últimos años, se está solventando cada vez a mayor ritmo. ANFAC destacaba en su Barómetro de Electromovilidad de 2023 tan solo el año pasado se registraron 11.173 nuevos puntos de recarga, el mayor crecimiento anual desde que empezaron a registrarse en 2019. Con ello, España ha alcanzado los 29.301 puestos de recarga de acceso público para este tipo de vehículos, que serían hasta 37.029 si no hubiera localizados 7.728 puntos fuera de servicio (el 21 % de la infraestructura total), ya sea por encontrarse en mal estado, averiado o todavía desconectado de la distribución eléctrica.
El despliegue de esta infraestructura de recarga de acceso público será uno de los temas a tratar durante la celebración de Madrid CarExperience, evento del automóvil que se celebrará en IFEMA MADRID , del 22 al 26 de mayo, en el que los coches electrificados serán unos de los protagonistas.
Tipos de cargadores eléctricos
El tiempo de recarga de los coches eléctricos varía, principalmente, en función de la potencia del cargador y de la batería del vehículo:
Carga lenta. Habitual en el ámbito doméstico, L¡la potencia oscila entre 3,7 kW con el que tarda unas 8 horas y 7,4 kW con la que tarda 4 horas.
Carga semirápida. Necesita una corriente trifásica de de 400 v y entrega potencias que van de los 11 kW con la que tarda unas 3 horas, a 22 kW, que reduce a la mitad el tiempo de recarga.
Carga rápida. La infraestructura es habitual en muchas electrolineras con una potencia de los cargadores de 50kW, que permite una carga en algo más de media hora.
Carga ultra rápida. Es la menos habitual en los puntos de recarga y tienen una potencia mínima de 150 kW, con lo que se puede cargar la batería del vehículo en 10 minutos, aunque su uso habitual recorta la vida útil de la misma.
