A menos de un mes de la entrada en vigor de la nueva baliza V16 conectada, el nivel de confusión entre los automovilistas sigue siendo alto. Así lo refleja un estudio elaborado por Osram, que apunta a un dato revelador: el 73% de los españoles teme acabar comprando una baliza falsa o no certificada. El mercado se ha inundado de dispositivos de bajo coste y procedencia dudosa que, pese a su apariencia, no cumplen la normativa que será obligatoria el 1 de enero.
Carlos Garrido, responsable comercial de Osram en España, señala que el desconocimiento se ha convertido en un problema. La normativa y las exigencias técnicas del dispositivo siguen siendo poco familiares para muchos conductores y, con las prisas por cumplir la obligación, una parte del mercado se está inclinando por artículos que no han pasado ningún proceso de homologación. Según recalca, esta dinámica deja al consumidor expuesto a productos que no solo no sirven, sino que pueden considerarse directamente falsificaciones.
Ojo al precio
El precio actúa como principal factor de riesgo. El estudio revela que siete de cada diez españoles deciden la compra de su baliza V16 en función del coste, influenciados por un periodo marcado por campañas agresivas, descuentos y una oferta muy dispar. De media, el comprador español prevé gastar menos de 28 euros, una cifra que -según la compañía- se sitúa por debajo de lo que se espera en un dispositivo que cumpla con las especificaciones técnicas exigidas por la nueva regulación. Para Garrido, el exceso de ofertas con importes inusualmente bajos ya debería servir como señal de alerta.
Para la compañía, hay una serie de elementos que permiten identificar un modelo homologado. La presencia en el envase y en el propio dispositivo de la nomenclatura V16 IoT o la referencia a la conexión con la plataforma DGT 3.0 es uno de los indicadores clave, ya que certifica que el aparato integra la conectividad obligatoria. También es determinante que el producto incorpore grabado el código del laboratorio autorizado que ha verificado la homologación; un identificador con el que el usuario puede comprobar si el modelo aparece en el listado oficial publicado por la DGT. Junto a esto, cada unidad debe incluir un número IMEI único, elemento que permite identificar el dispositivo y descartar posibles falsificaciones.
Osram recuerda que dispone de un modelo certificado que se ajusta a la nueva normativa: la LEDguardian Road Flare Signal V16 IoT. La compañía subraya su alcance lumínico, su capacidad de emitir una señal de geolocalización anónima al activarse y su comunicación con la plataforma DGT 3.0 a través de un operador de comunicaciones reconocido. Más allá de las prestaciones, la empresa insiste en que la prioridad en estos momentos es que el automovilista disponga de un dispositivo legal, conectado y verificable, especialmente antes de que los triángulos queden definitivamente relegados en 2026.



