Ni el empuje institucional, ni las campañas de concienciación, ni las ayudas públicas están consiguiendo que el coche eléctrico se convierta en una opción real para la mayoría de los españoles. Así lo refleja el Termómetro 5D elaborado por 40dB. para CincoDías y EL PAÍS: solo un 10% de los ciudadanos cree probable comprar un vehículo en el futuro cercano y, entre ellos, la opción eléctrica sigue siendo marginal.
El estudio, basado en 6.000 entrevistas realizadas entre enero y marzo de este año, deja claro que los consumidores siguen viendo con recelo la electrificación del parque móvil. Ante la pregunta de qué tipo de coche elegirían si finalmente comprasen, la mayoría (36,4%) se decanta por modelos híbridos, seguidos muy de cerca por los vehículos de gasolina o diésel (34,6%). El eléctrico no logra situarse como una alternativa mayoritaria, a pesar de los compromisos europeos que apuntan al fin de las ventas de vehículos de combustión en 2035.

Los motivos del rechazo
El precio es uno de los principales factores que alejan a los compradores del coche eléctrico. Las versiones enchufables de un mismo modelo pueden llegar a costar hasta un 50% más que su equivalente de combustión, según casos documentados en grupos como Stellantis o Renault-Nissan-Mitsubishi. Aunque existen ayudas públicas a la compra, estas suelen retrasarse en su tramitación, lo que añade incertidumbre al proceso.
Por otro lado, la infraestructura de recarga continúa siendo un problema de primer orden. La red de puntos de carga no está homogéneamente distribuida en el territorio, y la falta de estaciones en muchas zonas del país frena a los potenciales compradores. Esta carencia perpetúa un círculo vicioso: al haber pocos coches eléctricos, no se desarrollan suficientes puntos de recarga, y al no haber una red sólida, no se venden coches eléctricos.
El precio del coche eléctrico, otro obstáculo
El contexto general del mercado tampoco ayuda. Desde la pandemia, los precios se han disparado tanto en el mercado de vehículos nuevos como en el de segunda mano. En 2024, un coche nuevo costaba de media un 30% más que en 2019, mientras que los vehículos usados, especialmente los de más de 15 años, llegaron a encarecerse un 40% en el último año. DE hecho, el del automóvil es uno de los tres asuntos que acaparan una mirada “moderadamente pesimista” para los usuarios con 41,9 puntos -los otros dos son el mercado laboral y la vivienda, con 42,5 y 30,1 puntos, respectivamente-.

De esta manera, más de una cuarta parte de los encuestados (26%) afirma que no contempla adquirir un coche en los próximos seis meses. Dentro del pequeño grupo que sí se plantea la compra, los hombres -son en general más proclives a comprar que las mujeres, un 11,9% frente a un 8,5%- y los jóvenes, especialmente los de la Generación Z -los nacidos entre finales de los noventa y la primera década de los 2000-, son los más propensos: un 17% de ellos planea hacerse con un automóvil en el corto plazo, frente al 5,8% de los mayores de 61 años -los baby boomers y la generación silenciosa, en general más pesimista sobre el futuro de su situación económica-. Aun así, incluso entre ellos, la opción eléctrica sigue sin ser prioritaria.

Una transición desigual
Los datos muestran que quienes optan por vehículos de combustión son, en general, los jóvenes con menos recursos económicos y las clases trabajadoras. Esto evidencia que el acceso al coche eléctrico, al menos por ahora, no está al alcance de todos y que la transición hacia la movilidad sostenible avanza a distintas velocidades.
Mientras Europa acelera hacia el final del motor de combustión, en España el coche eléctrico aún no ha encontrado su hueco en el corazón de los consumidores…


