Tras movilizar hasta Valencia un convoy de ayuda a los afectados por la DANA, el testimonio de los MVP es emocionante… e inspirador. Lo que vivieron en la zona cero es para ser contado… y escuchado.
Así lo creían los alumnos de automoción del Centro Menesiano de Zamora, que quisieron que los propios Sendín y Martín fueran a visitarlos para escuchar de primera mano la situación de los pueblos afectados y cómo fue su experiencia ayudando a los damnificados, con la intención de recoger ideas para aportar su granito de arena.
Y allí fueron los MVP a darles una charla en la que les contaron todo lo vivido. Algo que nunca habían hecho, pero que ha resultado ser “una pasada de experiencia”, reconoce Martín.
Y es que lo que comenzó siendo una charla para los alumnos de automoción acabó acaparando también el interés de los alumnos de otros sectores, hasta el punto de que la sala en la que comenzó el encuentro se acabó quedando pequeña. Media hora que dio para mucho, también para emocionarse –“se nos escapó alguna lágrima”, comentaba Martín- y que acabó acaparando el interés de los alumnos, que se mantuvieron atentos a todo lo que los MVPs iban contando: “No es común que estén todo el rato callados y con los ojos como platos”, reconocía uno de los tutores del centro.
Pero más allá de trasladarles lo dura que fue la experiencia, sobre todo emocionalmente, Sendín y Martín les lanzaron algunas propuestas para que también pudieran ayudar: “Vosotros que os queréis iniciar en el sector, podríais hacer algo que sirva como apoyo a los talleres. Haced algo diferente porque de una cosa pequeña como la que hicimos nosotros cuando fuimos para allá, puede salir una cosa muy grande, como es querer ayudar a los mecánicos”.
Tomando el consejo, aunque los alumnos no podrán estar en Valencia físicamente, se han comprometido a ayudar contactando con los negocios afectados en Valencia ofreciéndoles apoyo remoto: creándoles, por ejemplo, redes sociales, una página web o campañas de márketing para que puedan recuperar su clientela y volver a operar lo más pronto posible.
“Gracias a Iván y Javier, que aunque nos han encogido un poco el corazón, nos han mostrado de primera mano la dimensión personal del desastre. Esto nos posibilita despertar y encauzar iniciativas que van surgiendo desde nuestro propio alumnado, que lleva días con la inquietud de echar una mano y ofrecer su ayuda de la manera más efectiva posible”, destacan desde el centro.


