Son resultados positivos que sin embargo hay que tomar con cautela, ya que aunque de media los talleres hayan crecido un 3% durante el último año; su cash flow (es decir, la diferencia entre los cobros y los gastos) no fue positivo. La facturación global del sector se situó en torno a los 11.800 millones de euros (aún sensiblemente inferior a antes de la crisis, en torno al 8%).
La cifra final de crecimiento ha sido mejor de lo anunciado hace unos meses por Conepa (previeron un crecimiento del 2,1% para el sector). Buenas noticias que se deben en gran medida al buen comportamiento de los meses de julio, septiembre y octubre y a que noviembre y diciembre han resultado más estables que en ejercicios anteriores.
“El verano y las proximidades de ‘puentes”, afirman, “acentúan su buena influencia y muestran que los consumidores tienen más dinero disponible, tanto para viajar como para preparar sus traslados por vacaciones”.
Falta de rentabilidad
Aunque preocupa la falta de rentabilidad de unas empresas que, a pesar de haber incrementado su actividad, no han conseguido ingresar lo suficiente para compensar los gastos: “Una clara amenaza para su futuro. Los márgenes continúan cayendo, a pesar de que, por vez primera en los últimos siete años, Conepa constata un leve incremento del precio de los servicios de taller, en línea con el IPC acumulado del año (+1,5 por ciento)”.
Por especialidades
La electromecánica y la carrocería manifiestan comportamientos similares en cuanto a crecimiento. Recordemos que en 2015 la primera evolucionó sensiblemente mejor que la segunda.
El empleo global en el sector también ha crecido en torno al 1%, alcanzando, según estimaciones de CONEPA, las 143.000 personas (13.000 personas menos que antes de la crisis).
