La falta de mano de obra en talleres vuelve a poner en jaque la actividad de muchos negocios de reparación de vehículos. En la provincia de Burgos, cerca de un centenar de vacantes siguen sin cubrir por la escasez de profesionales cualificados, según ha denunciado Gabriel Martínez, secretario general de la Asociación de Empresarios de Automoción de Burgos (Adeabur).
Una situación que, según afirma, afecta a todos los perfiles técnicos del taller y que se complica aún más en localidades pequeñas, donde encontrar mecánicos, chapistas o incluso conductores de grúa se convierte en “una misión casi imposible”.
Vacantes que no se cubren ni con voluntad de enseñar
Durante una reciente feria de empleo organizada por la Cámara de Comercio de Burgos, Martínez acudió con 16 ofertas de trabajo bajo el brazo. “No pudimos cubrir ninguna porque no había un perfil específico”, asegura. Y señala que algunos empresarios del sector están dispuestos incluso a formar desde cero a candidatos que simplemente demuestren ganas de trabajar.
“Un concesionario de camiones me dijo: queremos alguien que quiera trabajar, con buena voluntad de hacerse un sitio laboral, y con unas mínimas facultades. Si hace falta, lo enseñamos nosotros”, explica. Pero ni siquiera con esa flexibilidad resulta sencillo incorporar nuevo talento.
Falta talento joven para el relevo generacional
Para el representante de Adeabur, el origen del problema es estructural: falta cantera. “Hoy en día se puede conseguir un trabajo razonable en el sector, pero hace falta que haya alumnos”, advierte. La oferta educativa no logra captar suficientes estudiantes para cubrir las necesidades del mercado, y especialidades como la tapicería son ya prácticamente imposibles de encontrar.
Desde la asociación consideran fundamental trabajar en colaboración con los centros de formación y con las asociaciones de padres para fomentar vocaciones tempranas hacia las profesiones del automóvil. “Tenemos ahí un reto”, insiste Martínez.
El lado menos visible: impacto en los talleres ilegales
Paradójicamente, esta escasez de personal cualificado está conteniendo, en parte, una de las principales preocupaciones históricas del sector: la proliferación de talleres clandestinos. “Hay una cosa que ahora palía ese repunte, y es que hay una escasez de profesionales cualificados”, señala el secretario general de Adeabur.
Según apunta, para muchos es más cómodo y seguro trabajar con una remuneración decente en un negocio legal que lanzarse a una actividad ilegal por cuenta propia. No obstante, insiste en que estos talleres todavía existen y que no deben subestimarse sus consecuencias.
Riesgos para el ciudadano y para el vehículo
Martínez lanza un mensaje directo a los conductores: “Muchas veces parece que te ahorras dinero, pero es todo lo contrario”. Y advierte del peligro de dejar un vehículo —cada vez más caro y complejo— en manos de personas sin formación adecuada. “No es lo mismo que venga un ñapas a colgar unos cuadros que a meterle mano a un coche”, sentencia.
Recuerda que recientemente Adeabur denunció un taller clandestino en la provincia. Los resultados eran evidentes: el empresario legal del pueblo acababa recogiendo con la grúa los coches mal reparados por su vecino ilegal. “Estropea más que arregla”, afirmaba.
Miranda, Aranda… y más allá: el problema se agrava en los pueblos
La falta de mano de obra en talleres no se limita a la capital. En municipios como Miranda de Ebro o Aranda de Duero ya resulta complicado encontrar perfiles técnicos. Pero en poblaciones como Lerma, Briviesca, Villarcayo o Medina de Pomar la situación es directamente crítica.
“Cualquier profesional de la automoción ahora, cualquier categoría, es difícil de encontrar”, subraya Martínez. Y apunta que desde la asociación incluso se están planteando buscar personal fuera del país. “Nos estamos planteando con una empresa de contratación irnos a Perú a buscar un profesional, porque no lo hay en el mercado español”.
La falta de mano de obra cualificada, la dificultad para cubrir plazas y la ausencia de talento joven para garantizar el relevo generacional se han convertido en desafíos de primer orden para los talleres burgaleses. Retos que, de no afrontarse, amenazan con dejar a muchas empresas sin capacidad de respuesta y a muchos vehículos… sin reparar.



