
Según afirma Cardona, suelen trabajar “con la persiana bajada” pero con algún reclamo para que los “posibles clientes encuentren sus talleres”. Y sigue: “Está perjudicando a todo el tejido empresarial de Oliva, no sólo a las empresas que estamos en El Brosquil”.
Se queja de la competencia desleal que ejercen estos clandestinos: “Hay que tener en cuenta que un taller paga honorarios altos a un especialista, algo que los establecimientos clandestinos no hacen”, agregó Cardona. “En un negocio de plancha y pintura, por ejemplo, un operario percibe entre 27 y 32 euros por hora de trabajo, ya que el local ofrece un servicio de calidad y una garantía por la labor realizada”, añadió en el citado diario.
“Pueden estar pagando entre 5 y 6 euros a los empleados que tengan, que muchas veces están desempeñando un trabajo para el que no están cualificados”, detalló el representante del polígono.
Recuerda además que los negocios ilegales “se suelen mover” para escapar de las inspecciones o huir de los avisos de las autoridades. El presidente de los empresarios añadió que la Guardia Civil visita el polígono para hacer controles a las empresas legales, pero que falta “un poco de control sobre estos negocios clandestinos”.
Y termina hablando de los residuos: “Las empresas que estamos en una situación legal llevamos un férreo control sobre el material que utilizamos y desechamos. Tenemos un libro donde anotamos qué hacemos con todo el material que nos sobra y quién lo retira. Aparecen filtros de coches o camiones en las papeleras del polígono y recipientes con aceite usado en cualquier parcela”.

