El verano, tradicionalmente una época de gran actividad en los talleres, ha puesto de relieve los problemas estructurales que arrastra el sector de la reparación en León. Las listas de espera en algunos casos alcanzan hasta los tres meses, y los talleres viven con «mucha presión». Una situación que, según explica Jorge Gutiérrez, presidente de la Asociación de Talleres de Reparación de la provincia, a Diario de León, no se debe solo al aumento de trabajo estacional, sino a una combinación de factores más profundos: falta de personal cualificado, escasez de recambios y envejecimiento del parque móvil.
Gutiérrez alerta de que la Formación Profesional “se ha quedado obsoleta”, ya que los alumnos “salen con pocas nociones de la realidad del taller”. La alta presencia de electrónica en los vehículos actuales no se refleja en la preparación de los estudiantes, lo que genera un desajuste entre lo que aprenden en las aulas y lo que exige el mercado.
El responsable del sector en León ve en la FP Dual una oportunidad, ya que esta modalidad incluye más horas prácticas en empresas y acerca a los jóvenes a la dinámica real de trabajo. Además, reclama recuperar los contratos en prácticas, que permitían a los talleres formar a los recién titulados con un coste asumible y una mejor integración al oficio.
Recambios escasos y cada vez más caros
Otro de los grandes problemas es la falta de stock de piezas, que afecta tanto a coches antiguos como a modelos relativamente nuevos: “Hay problemas serios con recambios como faros o focos”, explica Gutiérrez, quien señala a la guerra de Ucrania y a la falta de previsión de algunos fabricantes, especialmente de origen asiático, como detonantes de esta situación: «Hay fabricantes chinos que tras vender los coches después no cuentan con los recambios para solventar un golpe».
A ello se suma el encarecimiento continuo de los repuestos: “Cada año suben una barbaridad. De hecho, se aconseja a los conductores que hagan los seguros a todo riesgo porque a lo mejor una única pieza te puede salir por un pico», señala Jorge Gutiérrez, que destaca que actualmente el sector de los talleres de reparación de vehículos es «muy sufrido» y que, con la presión que tienen, «se hacen horarios muy largos, casi sin parar a comer».
Prioridad a los vehículos de trabajo
En un contexto de listas de espera y largas jornadas laborales, los talleres priorizan la reparación de vehículos industriales, taxis o coches de uso profesional, que no pueden quedarse parados: “Un rayón puede esperar, pero un vehículo de trabajo es el medio de vida de muchas familias”, afirma Gutiérrez.
No obstante, la dependencia que hoy tienen las familias en su vehículo, aumenta la necesidad de acudir al taller. Y es que hoy en día el coche se usa para todo, incluso si se vive en una ciudad pequeña como León. Una vida ajetreada, con muchas actividades programadas para los hijos, por ejemplo, fuerzan a coger el coche a diario una o dos veces, por lo que la presión diaria sobre los talleres es “brutal”, con horarios extendidos y escasos descansos. Una carga que se ve incrementada por el envejecimiento del parque móvil leonés, que según la Asociación de Concesionarios Oficiales de la provincia ha pasado de los 14,2 a más de 17 años de media en apenas unos ejercicios.
Competencia ilegal: uno de cada seis talleres
El sector también debe enfrentarse a la competencia desleal. En León, uno de cada seis talleres opera de forma ilegal, según datos de la asociación. Estos negocios, al margen de la normativa, pueden ofrecer precios hasta un 40% más bajos al no asumir costes fiscales, ambientales o de protección de datos: «Nosotros estamos obligados a cumplir y cada año podemos incluso llegar a pagar hasta 3.000 euros, también por la ley de protección de datos, por el programa de facturación… todo suma. Ellos no pagan IVA, ni a Industria, ni a gestores de residuos… Eso les permite rebajar precios”, denuncia Gutiérrez.
El presidente de los talleres de León concreta que es «difícil» actuar sobre ellos, así como suelen centrarse en reparaciones mecánicas más que en las de pintura y carrocería, que requieren mayor inversión de infraestructura. No obstante, la situación genera un fuerte desequilibrio competitivo frente a los talleres en regla, que deben cumplir estrictamente con las exigencias legales.




Y sin remedio esto irá a peor.
Todo esto se veía venir y ya no hay solución.
Y falta el dinero que perdemos con las aseguradoras. Además, la imposición de recambios que no cuadran, etc., etc.