En muchos talleres y plantas industriales, los limpiadores de piezas convencionales contienen compuestos orgánicos volátiles (COV) que deterioran la calidad del aire y suponen riesgos para la salud y la seguridad. “Las concentraciones elevadas de COV irritan los ojos y las mucosas, y pueden provocar dolores de cabeza o mareos. Dichos compuestos se consideran sustancias peligrosas”, explica Daniel Krause, Senior Product Manager de Mewa. Además de su toxicidad, los COV son inflamables, lo que incrementa el riesgo de incendio en el lugar de trabajo. Por ese motivo, las normativas europeas exigen limitar su uso.
Tecnología biológica apta para sectores sensibles
Los lavapiezas sin COV de Mewa —mesas de lavado con cepillos o equipos de alta presión— emplean una solución acuosa con microorganismos naturales que descomponen grasas y aceites. Este proceso biológico permite que el líquido se regenere casi por completo, prolongando su vida útil frente a los disolventes químicos. “El líquido no es una sustancia peligrosa ni supone un riesgo para la salud. Esto es una ventaja clara para el bienestar de los empleados”, destaca Krause.
La solución de limpieza está certificada según la norma NSF C1, lo que permite su uso incluso en la industria alimentaria, siempre que no haya contacto directo con los alimentos. “El uso de nuestros lavapiezas contribuye a reducir los riesgos en el lugar de trabajo”, añade el responsable de producto.
Eficiencia y sostenibilidad con mantenimiento incluido
Los clientes pueden elegir entre mesas de lavado con cepillos o lavapiezas a alta presión, disponibles en varios tamaños y configuraciones. En estos últimos, la presión de hasta 80 bares y una temperatura de unos 40 °C permiten limpiar piezas muy sucias o con formas complejas. “Nuestros equipos limpian con la misma eficacia que los sistemas convencionales, e incluso mejor en algunos casos, y todo ello sin riesgos para la salud de los usuarios”, afirma Krause.
Todos los modelos se ofrecen bajo la modalidad de servicio integral de Mewa, que abarca la instalación in situ, el mantenimiento periódico y las revisiones técnicas, garantizando así un funcionamiento continuo, eficiente y respetuoso con el entorno



