La electrificación del parque español no termina de despegar. A pesar de que nuestro país es el segundo productor europeo, el mercado de vehículos eléctricos sigue rezagado, generando preocupación en un sector que aún lucha por alcanzar cifras de ventas precovid. Marta Blázquez, presidenta de Faconauto -patronal de los concesionarios-, advierte de los desafíos que enfrentará el sector en 2025, un año que marcará el futuro de la industria en el país, en una entrevista para La Vanguardia.
España es el segundo productor europeo, sin embargo las cifras de matriculaciones y de parque electrificado, por debajo en este caso de las de 2023, preocupan: “Estas cifras son síntoma de que falta una estrategia desde Europa y un plan para salvaguardar esta industria fundamental. Acabaremos el año superando el millón de unidades. Se está notando ya el efecto de las ayudas del plan Reinicia Auto+, que ayudará a los más de 120.000 afectados por la Dana a recuperar su movilidad. Pero son datos muy deprimidos respecto al 2019. Deberíamos tender a los 1,2 millones de unidades precovid para proteger toda la cadena”.
¿Y en 2025? Las multas millonarias, gran amenaza
Y en el 2025, no cree Blázquez que la situación vaya a ir a mejor: “la cosa se complica, será un periodo crítico que va a marcar el futuro de la automoción” y pone el foco en las multas que deberán asumir los fabricantes si superan los límites de emisiones en sus coches vendidos.
Esta circunstancia, señala Blázquez, supone “una amenaza para todo el sector” y “ponen en riesgo el empleo y la industria», por lo que «España se puede ver muy afectada en toda la cadena”: “Hay que quitar esta losa de las sanciones a la automoción, lastran que se siga invirtiendo y produciendo, con una política punitiva a quien ha hecho los deberes en inversión y en tener una oferta de electrificados, más de 400 en el mercado español. Si el mercado de electrificación no crece, no es por el sector, no es por la oferta. Y somos los que pagamos”, afirmaba la presidenta de Faconauto.
Para Blázquez este negativo escenario al que puede acabar llegando la industria y el mercado solo puede evitarse mediante dos vías: vendiendo más eléctricos o vendiendo menos coches de combustión: “Si no aumentamos drásticamente el mercado de electrificados, tenemos que bajar las ventas de combustión. Estimamos que para cumplir se deben vender 236.000 coches más de cero emisiones, el triple de lo previsto, o dejar de vender 175.000 coches del resto de tecnologías”.
Los frenos del eléctrico
Sin embargo, admite que la brecha de precio -de ahí la importancia de los 7.000 euros en ayudas del plan Moves III- y la incertidumbre con los puntos de recarga y a que las ayudas no sea en el momento de la compra del vehículo, influyen considerablemente en que no se esté vendiendo la cantidad de eléctricos esperada: “Preferimos que el cliente reciba esos 7.000 euros en el momento de la compra, no que los adelante. La agilidad administrativa es todo un tema, tanto en las ayudas como en los permisos para poner puntos de recarga. La burocracia que acompaña es muy notable en España, por su estructura de competencias centrales, autonómicas, locales… Necesitamos medidas para que sea muy rápido, ágil y fácil. Es otro punto bloqueante en la compra”.
Tampoco hay incentivos fuertes para las empresas: “Siempre hemos dicho que la fiscalidad es la palanca fundamental. Con medidas como que se puedan tener en cuenta la inversión en flotas eléctricas al afrontar el impuesto de sociedades. O que se pueda bonificar el IVA, que es lo que ha funcionado hasta que Europa decidió eliminar esa posibilidad. Además hay que dar tranquilidad al cliente, mejorando la información sobre puntos de recarga o centralizando su pago. Que sepa dónde podrá recargar sin la angustia de si se quedará tirado”.
Objetivos muy ambiciosos
“La oferta la tenemos, lo que hay que estimular es la demanda, y hemos visto que esta demanda necesita incentivos, como en el resto de países europeos donde la electrificación ha funcionado. No entendemos por qué ahora mismo sobre la mesa está que todo tiene que ser eléctrico o electrificado. Tenemos un periodo para trabajar con inteligencia toda la gama tecnológica. Todos los motores que se están haciendo ahora, de cualquiera de las tecnologías, sean híbridos, gasolina o diésel, son parte de la solución para descarbonizar. En todos se están haciendo inversiones fortísimas para que contaminen menos”, destaca Blázquez.
Y es que en el horizonte hay varias fechas límite impuestas desde Europa para cumplir con los objetivos de reducción de emisiones contaminantes de los vehículos, que la presidenta de la patronal considera “muy ambiciosos, sin tener un plan contando con todas las soluciones en nuestra mano. La descarbonización tendría que ser el objetivo final, no la electrificación per se. Hay que incrementar el mercado de electrificados, sí, pero también deberían darse ayudas para una movilidad sostenible, quitando el parque más viejo, ayudando a que se renueven coches de más años por unos de cualquier tecnología. Y hay que decirle a la gente que mínimo hasta el 2050 podrá circular con ella. Porque el cliente tiene miedo, piensa que si no se compra un electrificado no va a poder circular”.
Sobre los aranceles a los coches chinos…
“Lo que deben hacer los políticos es un marco para el medio y largo plazo donde se cree un campo de juego con reglas equilibradas y defendiendo la libre competencia, pero que todo el mundo pueda jugar su papel. Si es un tema jurídico, puntual y negociado, bien. Europa tiene derecho a protegerse, pero puede ser el inicio de una guerra comercial donde se vean perjudicadas marcas europeas, así que se necesita altura de miras. Reivindicamos los valores europeos de libertad de comercio y que el cliente pueda elegir con libertad las opciones que quiere, porque China es una potencia automovilística, con coches con tecnología y estándares de calidad europeos, que pueden formar parte de la oferta. Además, quieren invertir y fabricar en nuestro país. Es una oportunidad, no una amenaza. Desde el punto de vista del cliente, los concesionarios y los inversores, no hay que temer al coche chino”.
Asimismo, Blázquez aseguraba durante la entrevista que estos vehículos asiáticos serán un aliciente para el resto de marcas: “No las destruirán, las potenciarán para que sean más competitivas. Habrá un mix de marcas chinas y de marcas japonesas y de marcas coreanas y de marcas europeas y de marcas norteamericanas. Europa y España siempre han sido un mix de todo”.



