Los talleres mecánicos de Baleares atraviesan una situación crítica marcada por la saturación de trabajo y el aumento de los plazos de entrega, que en algunos casos ya alcanzan los cuatro meses. Un escenario inédito que responde a una combinación de factores estructurales que afectan de lleno a la actividad del sector y que supone para los talleres un cuello de botella que amenaza con prolongarse en el tiempo si no se adoptan medidas para atraer talento y garantizar el relevo generacional, tal y como ha publicado Cadena SER Baleares.
Según explica Joan Sureda, vicepresidente de Aberan -la asociación balear de talleres- , “el principal problema es la falta de mano de obra”. En este sentido, advierte de que “no hay relevo generacional; cada vez hay menos jóvenes interesados en formarse”, lo que está tensionando la capacidad operativa de los talleres.
Esta escasez de profesionales ha provocado un notable incremento en los tiempos de espera, que ha pasado de ser de una o dos semanas a varios meses en el caso de los negocios de chapa y pintura.
A esta situación se suma el envejecimiento del parque, que incrementa la carga de trabajo porque “los coches son cada vez más antiguos y necesitan más arreglos”, aunque también subraya que los vehículos más modernos requieren más tiempo de intervención debido a su complejidad técnica. En este contexto, Sureda apunta que “los motores diésel son los que tienen más problemas, y los eléctricos son los que menos”.
El encarecimiento de los vehículos nuevos es otro factor determinante. Cada vez más usuarios optan por reparar sus coches en lugar de comprarse otro:“Hace años, con una avería de 2.000 o 3.000 euros, muchos coches iban al desguace. Ahora se invierten 3.000 o 4.000 euros para alargar su vida útil”.
Sureda recuerda que, como norma general, “en un coche bien cuidado, si la reparación cuesta menos de la mitad de su valor de mercado, merece la pena arreglarlo”, una premisa que está ganando peso en el actual contexto económico.
Por último, la reducción del número de talleres agrava aún más el problema. El volumen de trabajo sigue creciendo, pero no así el número de empresas: “no hay nuevos talleres que abran y en los últimos años se han ido cerrando por jubilaciones”, concluyen desde la patronal.



