NTK Vehicle Electronics, la división electrónica de Niterra, ha desarrollado una gama de sondas lambda que juegan un papel crucial en el cumplimiento de los objetivos de eficiencia y sostenibilidad en los motores modernos. Estos sensores, también conocidos como sensores de oxígeno, regulan la mezcla aire-combustible y permiten a la unidad de control del motor (ECU) optimizar el funcionamiento del catalizador.
El ajuste correcto de esta mezcla, cuya proporción ideal es de 14,7 partes de aire por cada parte de combustible (relación estequiométrica), es imprescindible para un motor que funcione de forma eficiente y con emisiones mínimas. Para lograrlo, el sistema de escape cuenta habitualmente con dos sondas lambda: una sonda de regulación, situada antes del catalizador, y una sonda de diagnosis, colocada después de éste.
Producción propia y calidad OEM
NTK, reconocida por su experiencia como proveedor de primer equipo, produce internamente sus sensores, lo que garantiza una calidad constante y un rendimiento fiable. En el segmento de recambios, su catálogo incluye 623 referencias de sondas que cubren el 63% del parque circulante en la región EMEA, compuesto por 213 millones de vehículos. Este catálogo también contempla 30 referencias para motocicletas y 6 sondas universales, compatibles con 62 millones de vehículos.
Los sensores NTK están disponibles en tres variantes: sondas de circonio (binarias), sondas de titanio (de salto de resistencia) y sondas de banda ancha (lineales). Cada tipo responde a necesidades técnicas diferentes, ofreciendo soluciones para una amplia gama de motores y arquitecturas electrónicas.
Señales de fallo y mantenimiento
Las sondas lambda pueden deteriorarse con el tiempo, ya sea por acumulación de carbonilla, exposición a aditivos del combustible o depósitos de silicio. Entre los síntomas más frecuentes de una sonda defectuosa se encuentran un aumento en el consumo de combustible, ralentí inestable, pérdida de potencia o el encendido del testigo de fallo motor.
El reemplazo de una sonda lambda, si se realiza a tiempo, puede evitar daños mayores, como la degradación del catalizador o incluso averías más graves en el motor. Es una operación habitual en el taller, que consiste en desmontar el sensor antiguo, montar el nuevo aplicando el par de apriete correcto y comprobar su funcionamiento con un osciloscopio.
Impacto en emisiones y consumo
La función principal de las sondas lambda es garantizar que las emisiones del vehículo se mantengan dentro de los límites legales. Su correcta actuación también permite una reducción del consumo de combustible y una prolongación de la vida útil del catalizador, un componente costoso tanto de sustituir como de reparar.
Gracias a su capacidad para adaptar la mezcla de aire y combustible de forma dinámica, estos sensores son fundamentales para el rendimiento global del motor y el cumplimiento de las normativas medioambientales.



