Opel ha decidido aplazar sin fecha su objetivo de convertirse en una marca exclusivamente eléctrica, una meta que inicialmente había fijado para 2028, dos años antes del calendario establecido por el grupo Stellantis para toda Europa. El motivo: la transición hacia la movilidad eléctrica avanza más despacio de lo previsto.
La firma alemana cuenta hoy con versiones 100% eléctricas en toda su gama -Corsa, Mokka, Frontera, Astra, Astra Sports Tourer, Grandland y las furgonetas Combo, Vivaro/Zafira y Movano-, pero ha optado por mantener la estrategia multienergía. Esto significa que seguirá ofreciendo durante los próximos años motores de combustión, híbridos e híbridos enchufables junto a los eléctricos.
Crece el mercado eléctrico, pero no al ritmo esperado
Florian Huettl, consejero delegado de Opel, recordaba recientemente que la demanda de eléctricos en Europa está recuperando impulso, con Alemania de nuevo al frente. En el primer semestre de 2025 se vendieron en el continente 1,2 millones de vehículos eléctricos de batería (BEV), lo que supone un crecimiento del 25% interanual.
Aun así, el directivo admite que es necesario acompasar la oferta con las necesidades reales del mercado: “Para nosotros es importante acompañar a todos en el camino hacia la electromovilidad”.
Más de la mitad de ventas, electrificadas
Opel espera que más del 50% de los coches que comercialice este año sean electrificados, apoyándose en lanzamientos recientes como el Mokka GSe, el Frontera Extended Range y las nuevas versiones del Grandland con tracción total y mayor autonomía.
Con esta decisión, la compañía apuesta por una transición más gradual, evitando renunciar de golpe a los motores convencionales en un contexto en el que la electrificación avanza, pero aún con ritmos desiguales entre países europeos.



