«El sector de la carrocería y la posventa vuelve a encontrarse ante una situación que empieza a resultar difícil de justificar desde el punto de vista operativo y económico en el modelo industrial que tenemos actualmente.
Se anuncian o se rumorean por parte de los fabricantes pintureros nuevas subidas en los materiales de pintura que utilizamos en la reparación de la carrocería de automóviles, tras un ajuste general ya aplicado a comienzos de año para adaptarse a la inflación y al incremento de costes. Hasta aquí, nada que no sea entendible dentro de la lógica industrial.
El problema no es la subida en sí. El problema es cómo se está trasladando (o no) al sistema de reparación.
La pregunta es directa y no admite demasiadas interpretaciones: ¿van los baremos de materiales y herramientas de valoración a recoger estas nuevas subidas? ¿Van los validadores a actualizar sus valoraciones en consecuencia? O, una vez más, ¿se va a dejar al taller como único actor obligado a absorber el incremento?
Porque si la respuesta es la última, estamos ante un modelo profundamente desequilibrado.
Los fabricantes de pintura ajustan sus precios y es legítimo; las aseguradoras y proveedores de trabajo ajustan sus políticas de coste y es lógico; pero el taller, sistemáticamente, se convierte en el único punto del sistema donde los incrementos nunca se reconocen de forma automática ni proporcional. Esto no es sostenibilidad. Esto no es equilibrio. Esto es una política de traslado unidireccional de costes que convierte al taller en amortiguador permanente del sistema.
Y lo más preocupante es que empieza a normalizarse.
Se habla de eficiencia, de calidad, de fidelización y lealtad del cliente… pero la realidad es que cada nueva tensión de costes se convierte en una reducción directa del margen del taller reparador de carrocería. Sin revisión de baremos de materiales, sin actualización real de tiempos, sin reconocimiento de la evolución de los materiales.
Así no se sostiene una red de reparación de carrocería profesional. Así se debilita progresivamente la estructura del sector hasta convertirlo en una actividad de supervivencia, no de rentabilidad.
Desde Aprotalleres y Asetra lo decimos con claridad: o los baremos de materiales y herramientas de valoración incorporan de forma automática y transparente las variaciones reales de costes del sector, o el modelo entero entra en una deriva peligrosa.
No es aceptable que cada ajuste se traduzca en una pérdida silenciosa para el taller.
No es sostenible una cadena de valor donde solo un eslabón asume siempre la presión.
El sector necesita reglas claras, actualización real de baremos de materiales y un reparto coherente de los costes porque lo que hoy se está llamando “ajuste de mercado”, en muchos talleres carroceros ya se percibe como algo mucho más simple: trabajar más para ganar menos.
Y ese modelo, sencillamente, no es viable en el tiempo».




Los fabricantes de pintura comen en la misma mesa con las aseguradoras, no digo más
Mientras no tengamos unos baremos calculados, por las asociaciones de talleres , no tenemos más que piratas que nos saquean sin piedad.
Estamos manteniendo Asociaciones , Federaciones i otros i de poco nos sirven.