La temperatura del vehículo sigue siendo un factor crucial para asegurar un rendimiento óptimo a corto, medio y largo plazo. No nos referimos solo a la temperatura dentro de los cilindros, sino al sistema de refrigeración del motor en sí. Sobre ello habla Dolz en este artículo…
Tanto problemas internos (averías o componentes defectuosos del motor) como externos (clima frío) pueden afectar al calentamiento del vehículo, especialmente durante el arranque. Afortunadamente, existen indicadores y pautas de mantenimiento que ayudan a entender el estado de la temperatura del motor y posibles problemas asociados.
La gestión térmica del motor es crucial para su funcionamiento. Los rangos de temperatura promedio varían según las condiciones y operaciones del vehículo, generalmente entre 80 y 100 grados. Un sobrecalentamiento puede provocar problemas graves, como la pérdida de hermeticidad en cilindros y anillos de pistón.
El sistema de refrigeración, compuesto por refrigerante, termostato, bomba de agua, radiador y ventilador del radiador, es esencial para mantener la temperatura del motor constante, por lo que realizar una revisión periódica de estos componentes garantiza el buen estado del motor y el funcionamiento correcto del sistema.
¿Cómo detectar problemas de temperatura del coche?
Niveles de líquido refrigerante del motor
El líquido refrigerante del motor, conocido comúnmente como anticongelante, generalmente se compone de una mezcla 50/50 de anticongelante y agua desmineralizada. Su función es proteger el motor contra la congelación, el sobrecalentamiento y la corrosión.
Para su reemplazo, es recomendable consultar el manual de mantenimiento del vehículo. En términos generales, se aconseja cambiar el líquido refrigerante cada 40,000 kilómetros o cada dos años.
Ciertas condiciones pueden provocar su deterioro o niveles inadecuados.
Los bajos niveles de refrigerante pueden ser resultado de fugas internas o externas, lo que podría causar el sobrecalentamiento del motor. Es crucial revisar periódicamente los niveles, ubicando el depósito o vaso de expansión en una superficie plana con el motor frío y asegurándose de que estén entre las líneas de «máximo» y «mínimo».
Inspección del termostato
Los termostatos son pequeños pero esenciales, regulando el flujo de refrigerante entre el motor y el radiador. Abren o cierran una válvula según las condiciones del motor, permitiendo el flujo de refrigerante para evitar el sobrecalentamiento.
Un termostato que permanece constantemente abierto puede afectar la temperatura del motor y la eficacia del sistema de refrigeración. En este caso, se debe reemplazar el termostato.
Para verificarlo, asegúrese de que el motor esté frío, retire la tapa del radiador y arranque el vehículo. Si el refrigerante no fluye después de unos minutos, el termostato puede estar cerrado y posiblemente averiado.
Radiador defectuoso
Un radiador obstruido impide el flujo de refrigerante, provocando el sobrecalentamiento del motor.
Al verificar el estado del radiador con el motor frío, retire la tapa y examine la acumulación de residuos dentro y fuera. Las obstrucciones internas requieren reemplazo, mientras que las externas se pueden limpiar con aire comprimido.
Si el motor se sobrecalienta pero el refrigerante fluye, la causa podría ser una bomba de agua defectuosa o fugas en el circuito.
El corazón del sistema: la bomba de agua
La bomba de agua es crucial para la gestión térmica del motor, circulando el líquido refrigerante por el sistema de refrigeración.
Signos de una bomba de agua defectuosa incluyen fugas bajo el motor y ruidos chirriantes o agudos. Estos indican la necesidad de un reemplazo.
Otras formas de detectar una bomba de agua defectuosa son:
- Verificar el flujo normal del líquido refrigerante sin obstrucciones en el circuito, considerando también un termostato defectuoso.
- Inspección visual en busca de pistas de fuga, como marcas verdes o blancas, humedad o corrosión.
¿Cómo evitar este problema?
El frío suele ser un desafío para la mayoría de los componentes del coche. A pesar de la existencia de numerosos mitos sobre cómo calentar el motor de un vehículo de manera más rápida o eficiente, la realidad es que la mejor manera de aclimatar adecuadamente el automóvil es calentando el motor solo el tiempo necesario para garantizar comodidad y seguridad durante la conducción. En este sentido, desde Dolz, recomiendan las siguientes prácticas:
- Al entrar al vehículo, encienda el motor durante 30 segundos, el tiempo suficiente para la mayoría de los vehículos con menos de 30 años de antigüedad.
- Realice una conducción constante y suave durante los primeros kilómetros, evitando acelerones bruscos para permitir que la mecánica funcione de manera eficiente. Esta práctica garantizará una adecuada proporción de aire y combustible, evitando el exceso de consumo de combustible.

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