El sistema start-stop se ha convertido en una tecnología habitual en los automóviles modernos. Su función es sencilla: apagar el motor en detenciones, como en un semáforo, y arrancarlo de nuevo en cuanto el conductor pisa el embrague o suelta el freno, en el caso de los cambios automáticos.
La explicación de que en ocasiones deje de funcionar es que el start-stop depende de diversos factores técnicos y de seguridad. Conocerlos resulta fundamental para los reparadores, ya que les permitirá diagnosticar con rapidez posibles averías o tranquilizar al usuario cuando se trata de un funcionamiento normal. Para ello, Varta ha desarrollado un artículo explicando los pormenores de este sistema.
La batería y el BMS, piezas clave del sistema start-stop
El corazón del sistema es la batería, que además de alimentar los arranques frecuentes debe suministrar energía a todos los consumidores eléctricos mientras el motor está apagado. Asociado a ella está el Battery Management System (BMS), que actúa como cerebro, monitorizando su estado y decidiendo cuándo se puede o no activar la función start-stop.
Si la batería está poco cargada, el BMS desconecta el sistema para garantizar que siempre quede suficiente energía para volver a arrancar. También ocurre si la batería se encuentra en mal estado o ha llegado al final de su vida útil. En estos casos, la función de parada y arranque automático puede fallar constantemente.
Otro error frecuente en taller es instalar una batería convencional en un vehículo con start-stop. Estas no están diseñadas para soportar los repetidos ciclos de carga y descarga que exige la función, de modo que rápidamente se degradan y el sistema deja de funcionar. Además, cuando se sustituye una batería, es imprescindible registrarla en la unidad de control. Si no se codifican correctamente la tecnología y la capacidad, el BMS no puede aplicar el algoritmo adecuado y desactiva la función.
Los sensores asociados a la batería y al caudal de aire (air-mass sensor) también pueden ser un punto de fallo. Si alguno no trabaja correctamente, la centralita impide el apagado automático del motor.
Influencia de la temperatura en el start-stop
Las condiciones térmicas del vehículo influyen directamente en el sistema. Si la temperatura exterior es muy alta o muy baja, el consumo del climatizador puede ser tan elevado que el BMS decide mantener el motor en marcha. En algunos casos, el sistema start-stop puede seguir activo, pero se reduce la potencia del aire acondicionado para no comprometer el arranque.
Lo mismo sucede con la temperatura del motor. Si está demasiado frío, necesita mantenerse encendido para alcanzar la temperatura de servicio. En el extremo opuesto, si el motor está muy caliente, se requiere el ventilador del radiador, que demanda mucha corriente, lo que impide que la función se active.
También la temperatura interior del habitáculo puede ser determinante. Si todavía no se ha alcanzado el nivel de confort fijado por el usuario, la centralita mantiene el motor en marcha para acelerar el proceso.
Factores de seguridad y condiciones de conducción
Más allá de la batería y la temperatura, existen varios factores vinculados a la seguridad que bloquean el start-stop:
- Cinturones de seguridad no abrochados.
- Puertas o capó abiertos.
- Asistente de aparcamiento activo.
- Vehículo detenido en pendiente pronunciada.
En estas situaciones, el sistema interpreta que apagar el motor podría ser un riesgo o un inconveniente para el conductor.
Qué debe tener en cuenta el taller
Cuando el cliente acude indicando que el start-stop “no funciona”, no siempre se trata de una avería. En muchas ocasiones es el resultado de una desactivación preventiva gestionada por el BMS, que da prioridad a la fiabilidad del arranque y a la seguridad.
El trabajo del taller consiste en explicar estas circunstancias al usuario y, cuando sea necesario, realizar una prueba de batería con equipos específicos para verificar su estado real. Si el problema persiste, habrá que comprobar la instalación de la batería, su registro en la centralita y el funcionamiento de los sensores asociados.
El conocimiento de estos factores evita confusiones y permite ofrecer un diagnóstico preciso, reforzando la confianza del cliente en el taller.



