En este artículo Dolz habla de por qué no se debe subestimar un termostato dañado o averiado, y cómo protege el motor de daños por sobrecalentamiento. Para evitar que el refrigerante alcance temperaturas de ebullición, el sistema de refrigeración está diseñado para estar presurizado. Su principio de funcionamiento es que el calor generado durante la quema del combustible, que migra a los componentes del motor, se transmite al refrigerante.
Así, el sistema de refrigeración puede cumplir tres funciones esenciales. Primero, elimina el exceso de calor del motor; en segundo lugar, mantiene la temperatura de funcionamiento del motor, donde funciona con mayor eficiencia; y finalmente, hace que el motor alcance la temperatura de funcionamiento adecuada lo más rápido posible.
Este sistema se compone de cinco partes principales: un radiador, una bomba de agua, un ventilador de refrigeración, mangueras y un termostato. Y es precisamente en este último componente en el que se centra Dolz a continuación.
La importancia del correcto funcionamiento del termostato
Se trata de una de las partes que más pasan por alto de un automóvil, a pesar de que este dispositivo supuso una mejora decisiva en la refrigeración del motor. El motor está diseñado para mantenerse a una temperatura estable, que es el propósito del termostato, vital para regular la temperatura de su vehículo en una variedad de condiciones de operación. Este se aloja entre el motor y el radiador para garantizar que el refrigerante se mantenga por encima de una determinada temperatura preestablecida. Y es por ello que sin esta pieza, el motor siempre perdería calor hacia el radiador y tardaría más en calentarse.
Para mantener el motor en óptimas condiciones, también debe mantener el termostato de su automóvil en buen estado. Además, al realizar su función correctamente, le brindará las siguientes ventajas:
- Reducirá el desgaste del motor.
- Se evitará el sobrecalentamiento del motor.
- Mejorará la economía de combustible.
¿Debe cambiarse un termostato dañado?
El termostato del coche es básicamente como un sensor de temperatura del motor. Una vez que el termostato falla, ya no puede detectar ni mantener la temperatura correcta de funcionamiento del motor.
Ciertos problemas de instalación pueden acortar la vida útil de los termostatos y afectar su capacidad para obtener lecturas de temperatura precisas. Desafortunadamente, los termostatos pueden fallar y fallan de vez en cuando. Por eso, teniendo en cuenta lo anterior, debe recibir el mantenimiento adecuado.
La vida útil de este componente puede superar fácilmente los 10 años o más. Por tanto, no es fácil responder con exactitud cuánto dura el termostato de un coche.
Señales de un termostato dañado
Existen algunas señales fácilmente reconocibles que indican que su termostato puede estar dañado y requerir su reemplazo. Entre las principales encontramos:
- Lectura de temperatura inusualmente alta.
- Cambios de temperatura del aire del habitáculo.
- Ruidos inusuales.
- Fuga de refrigerante (si el refrigerante no puede llegar al radiador, eventualmente puede dañar las mangueras y provocar fugas).
- Problemas con la calefacción del habitáculo.
Es por ello por lo que debe revisarse y reemplazarse el termostato ante la sospecha de que pueda estar dañado. De lo contrario, el resto de componentes del circuito de refrigeración e incluso el motor podrían sufrir daños irreversibles.



