Manel Báez y Sergi Guardeño, socios fundadores de GTI Academy.
El primer café fue en el Hotel Nuevo Boston, una mañana de principios de invierno. Hacía mucho que unos a otros nos seguíamos en redes, nos dábamos “Me gusta” y nos comentábamos alguna publicación. En el primer Motortec tras la pandemia, una cerveza breve en ese lugar de encuentro común al que tantos acudíamos…
Pero hasta ese café no lo sabíamos. Solo necesitó 20 minutos para vendernos su idea. “Sois como los Rolling Stones” nos dijo, “si unimos lo que tenéis a todo el trabajo de años, a todos los datos que tenemos del taller carrocero y le damos forma, va a salir algo espectacular, lo va a querer todo el mundo”.
En los siguientes 20 minutos se fumó 5 o 6 de sus malditos cigarros mientras nos contaba algunas de sus anécdotas que te dejaban perplejo, las combinaba con datos que te hacían volar la cabeza, y te hacía reír con esa naturalidad sin filtro tan suya. Con 40 minutos nos enganchó, en 2 semanas nos entendimos, en 3 meses dimos forma a un proyecto, a una plataforma, a una idea innovadora, a algo único como lo era él y en menos de medio año saltamos juntos al vacío.
Su semilla y un trabajo duro hizo que un montón de desconocidos aunáramos conocimiento y en mayo del 23 presentamos GTI Academy en el MSI. Esa semana había fallecido Tina Turner, nos hizo bailar abrazados The Best antes del “show”. Era marca de la casa, su peculiar forma de liberar tensión antes de cada visita o reunión.
Ahora nos vienen imágenes a la cabeza muy locas, muy Gámez, robándole el bluetooth al conductor del Uber para poner música a todo trapo antes de entrar al último Motortec.
Desde esa mañana de principios de invierno del 22 no ha pasado nada, eso fue ayer, pero con su intensidad habitual hizo que para nosotros haya sido media vida.
Media vida de viajes, de trenes y aviones en los que siempre dormías y al aterrizar te aplaudían los pasajeros a ti por tus ronquidos, excursiones en coche por La Mancha. Madrugones para ir a Galicia, su Zaragoza, formaciones en Cataluña, Castilla y León o Asturias. Maldita sea y tantas pendientes, fechas en agenda que ya no cumplirán, tantos que no te conocerán y tantos otros que te adoraron o te odiaron a los 10 minutos de conocerte. Porque fuiste intenso sí, pero también magnético, contundente y por supuesto incómodo. Muy incómodo. Y eso te hizo grande, ese es tu legado. Haber removido avisperos y consciencias, haber hecho pensar, empoderar y crecer a los que te han rodeado.
“Es mejor pedir perdón que permiso”, y con eso llegaste a todos como una bofetada de realidad, con esa mano inmensa tuya, que fuerte has dado, y que bien nos ha ido.
Nos hiciste más fuertes, más conocedores. Escucharte, aunque fuera lo mismo, cada vez sonaba distinto. Admirábamos esa capacidad de estar en medio de todo, tirando siempre de un lado y del otro en busca del acuerdo.
¡Y nos has enfadado, mucho! ¡Porque te olvidaste de ti, por no levantar el pie del acelerador, porque nos has vinculado tanto, nos has dado tanto y nos has hecho sentir familia! Porque nos has dicho “os quiero” y hemos sabido que era de verdad. Y porque nos dejas en lo mejor, con tanto por hacer que sin ti va a costar, porque más allá del trabajo, has conseguido que lo quisiéramos hacer contigo, a tu lado. ¡Nunca sin ti!
Pero claro, nos hiciste jurar algo, que íbamos con todas. Sabíamos que estábamos locos por creer que el taller necesitaba mejor gestión, que si les ayudábamos a ello mejorarían su rentabilidad y su calidad de vida, sabíamos que era un camino solitario, que no teníamos valedores, pero te uniste en esto, vinculaste al equipo de formadores de GTI y nos soltaste tu “Puerta grande o enfermería”, tu “Nos necesitan” o tu “Nos encanta lo que hacemos y esto va a salir bien, ya lo veréis”. Contagiaste esa energía y confianza y nos la hemos creído, así que, por ti, por tu legado, nos toca seguir.
Y sabes, te tenemos que confesar algo, amigo Víctor. La frustración a veces se apodera de nosotros, cuando la distribución no ayuda, cuando el taller se olvida de sí mismo, se rinde a las prisas y deja de pensar para comprarle problemas a un tercero. En uno de esos días, hace sólo unas semanas, nos encontramos metidos en una de esas conversaciones con unos kilómetros por delante, diciéndonos a nosotros mismos que algún día se darán cuenta de que lo necesitan. ¡Esperemos que no sea demasiado tarde! Pero como suele pasar, cuando te das cuenta ya lo es, así que esperemos que nos lo reconozcan a título póstumo al menos (nos reímos un rato de esa tontería), que se den cuenta de toda la energía gastada en intentar ayudar a unos y a otros. Cuántos datos analizados, reuniones y estrategias planteadas, cuántas noches fuera de casa, kilómetros a las espaldas, madrugones y nervios para este adictivo sector. Maldita ironía ¿no os parece?
Pues ahora solo nos queda valorarte, recordarte y sonreír, algo inevitable a tu lado.
Nos faltarán muchos abrazos de oso maldito amigo, ¡te queremos!
![Autopos - [Cartas Al Director] ¡Puerta Grande O Enfermería! 1 Autopos-](https://autopos.es/wp-content/uploads/2024/04/GTI-Academy-1.jpg)



Emociona mucho leeros, porque además todos los que le hemos conocido sabemos bien a qué os referís en cada frase.
Gracias.
Por estos lares se añade, EL PUTO AMO. Q grande era
Todo genio y figura. Qué tipo, Víctor. Te miraba a los ojos, invadía tu espacio… y te llevaba a su terreno rapidito. Ni medias tintas ni tonterías. La frase le definía a él y a su forma de abordar la vida.
Se puede decir más alto, pero no más claro. Tengo la gran suerte de conoceros y sí, el taller os necesita y mucho. Nunca vemos hacia dentro y Víctor en eso era espectacular. A seguir así. Muchas gracias por vuestro trabajo.
Grande en todos los aspectos, buen tío y amigo de sus amigos. Donde pudiera ayudarte siempre dispuesto. Se nos a ido un gran maestro.